Puerto Rico, una hermosa isla ubicada en El Caribe, es famosa por muchas razones. Sus habitantes son amables, alegres y orgullosos de una cultura que ha sido inmortalizada a través de sus brillantes artistas, sus reconocidos atletas, su hospitalidad y sitios únicos.
Conquistado en 1508 por Juan Ponce de León, Puerto Rico también era un lugar motivo de leyenda. Aunque nunca se ha podido confirmar que fuera la razón principal, algunos testimonios de la población originaria, los Taíno, pudieron llegar a los oídos de Cristóbal Colón, quien descubrió la isla en 1493, y posteriormente fueran modificándose hasta llegar a la otra expedición, sobre la existencia de una fuente cuya agua tenía el poder de rejuvenecer.
La fuente de la eterna juventud no es el único lugar que se ha descrito para garantizar la inmortalidad. Desde los persas, muchas civilizaciones han animado la ilusión de frenar el paso del tiempo. Gracias a la tecnología y a un cambio de hábitos de varias generaciones, podríamos estar un poco más cerca de hacerlo realidad.
Millones de personas en el mundo comienzan a cumplir 70 años o más en condiciones de salud física y mental óptimas. Eso no puede hacer a un lado el problema que tenemos por padecimientos neurológicos degenerativos en adultas y adultos mayores o la mala nutrición que impera en naciones donde la industria de la comida chatarra es más fuerte que nunca (Morgan Spurlock, el documentalista que dirigió y protagonizó el conocido documental Auméntame, que narra el proceso de alimentarse sólo con el menú de una conocida cadena global de hamburgueserías, falleció apenas a los 53 años, hace tres días). Sin embargo, el encuentro entre generaciones ya no es sólo un fenómeno, sino también una tendencia que vale la pena analizar.
Es un hecho que la expectativa de vida, en promedio, se ha ampliado respecto de las generaciones de nuestros padres y abuelos. Aunque este indicador muestra un estancamiento, la reducción de la natalidad ocasiona que la longevidad destaque en nuestras sociedades. El efecto de ello sería de un enorme valor, porque enlaza a varios segmentos de edad en una interesante conversación alrededor de la experiencia y la innovación.
Existe una percepción errónea de que, conforme pasa el tiempo, nos desconectamos de quienes nos siguen en el camino de la vida. El uso de nueva tecnología ha convencido a mamás y a papás de que están más alejados de sus hijos que nunca. No obstante, si observamos con profundidad, apreciaremos un puente que se está construyendo entre el pasado y el presente de nuestras sociedades. Y el diálogo que puede llevarse a cabo sería la gran oportunidad social para planear un mejor futuro.
No hace mucho tiempo, superar los 50 años era el inicio de la tercera edad. Hoy, muchos de los referentes en la industria del entretenimiento, la música o la política mundial, han llegado sin complicaciones mayores a las siete décadas de actividad. Por increíble que parezca, los integrantes de los Rolling Stones llenaron varias fechas de conciertos a los 80 años hace unas cuantas semanas. Actrices, actores y directores que fueron referencia hace 20 años, están de regreso con la continuación de esos primeros éxitos en plena época de la denominada inteligencia artificial.
Existe toda una corriente científica que hoy mismo está trabajando, y desde hace tres décadas, en la manera en que podría incorporarse tecnología a nuestros cerebros y sistemas nerviosos para suspender el envejecimiento. Los “súperhumanos”, como los ha llamado Yuval Noah Harari, erradicarían enfermedades y estarían en una condición física similar a la que despliegan los robots en los cuentos de ciencia ficción.
Ello podría ocasionar un nuevo tipo de desigualdad y otros retos que la biotecnología provocaría en sociedades que discriminaran entre personas “mejoradas” y “modelos clásicos”, pero, por el momento, la oportunidad que tenemos —y debemos aprovechar— es la de entendernos y ponernos de acuerdo con aquellos para los que la edad se está quedando en un simple número. Ahí está una manera rápida y efectiva, que está en nuestras manos.
