Paz en la Tierra y en el espacio

En América Latina nos preocupan las diferentes manifestaciones del militarismo agresivo en el mundo.

ESTOCOLMO, Suecia.— La Red Global contra las Armas y la Energía Nuclear en el Espacio (RGAEN, o en siglas simplificadas, RG) fue fundada en 1992. Desde entonces ha ido ampliando su presencia en todo el mundo y el domingo 30 de junio último, llegó formalmente a América Latina, al elegirme como integrante de su Consejo de Asesores, en mi calidad de presidente del Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI).

Hoy en día, unas 150 organizaciones de todo el mundo están afiliadas a la Red Global y cuentan, a su vez, con activistas que tienen ya una mejor comprensión del tema de la militarización del espacio y trabajan denodadamente para prevenirla.

A medida que más y más naciones se involucran en el desarrollo de la tecnología espacial, los miembros de la Red Global adquieren más presencia e influencia en el vital debate de mantener el espacio para la paz. América Latina, escenario de dicha tendencia, donde México ha creado ya su agencia espacial, comenzará a participar de manera dinámica en esta campaña internacional.

Previamente a mi elección al Consejo de Asesores, que tuvo lugar durante la reunión anual de la RG, llevé un mensaje a la Conferencia Internacional de Seguridad del Extremo Norte, que se llevó a cabo en Kiruna, Suecia, en nombre de las organizaciones de la sociedad civil latinoamericana. Recordé que desde hace décadas hemos trabajado por la paz, el desarme, la democracia, los derechos humanos, la equidad de género, el equilibrio ambiental; inicialmente ante un desinterés casi total, que se ha convertido, con el tiempo, en una solidaridad cada vez más dinámica y efectiva.

Hemos denunciado la existencia de bases militares extranjeras en nuestra región, bien sean de Estados Unidos o de Reino Unido, que en cualquier caso lo son asimismo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la única alianza militar existente en el mundo, herramienta del militarismo y el expansionismo estadunidense; la cual pretende desplazar a las Naciones Unidas como máxima instancia internacional; y avanza en la globalización de su imperio criminal, agresor y belicista.

Aspiramos a la erradicación total y definitiva de esas bases, de la misma manera como el Tratado de Tlatelolco nos convirtió en la primera región densamente poblada del mundo libre de armas nucleares. Pero, además, hemos avanzado en la comprensión de los problemas que implica la creciente y taimada militarización del espacio, principalmente por Estados Unidos y sus aliados; una de cuyas consecuencias es la existencia de aeronaves no tripuladas, dotadas de armamento —los llamados drones asesinos—, que se utilizan para matar indiscriminadamente a control remoto y larga distancia.

Nos preocupan en América Latina, subrayé ante los asistentes a la Conferencia Internacional de Seguridad del Extremo Norte, las diferentes manifestaciones del militarismo agresivo en el mundo, incluidas la expansión de la OTAN, el sistema de defensa de misiles impulsado por Estados Unidos para cercar a Rusia y a China; y la pretensión de Washington de militarizar el espacio mediante la instalación de sistemas de armas, incluso nucleares, que si bien podrían no permanecer permanente allá, desde allá serían preparados, dirigidos y disparados.

Las organizaciones de la sociedad civil de diversos países y continentes representadas en la Conferencia, aprobaron la Declaración de Kiruna, que comentaré la semana próxima con más amplitud; en la que manifestaron su decisión de promover, entre los pueblos y con los gobiernos, un tratado o una convención internacional que prohíba y elimine definitivamente la creciente amenaza de los drones asesinos; así como de insistir en el respeto a las normas internacionales que exigen mantener el espacio para la paz; y ampliarlas y fortalecerlas en todo lo necesario, a fin de impedir la existencia de lagunas que aprovechan los interesados en llevar la guerra más allá de la Tierra.

Reunida al término de la Conferencia, la Red Global renovó sus instancias de gobierno y comenzó a preparar sus actividades para este segundo semestre, que incluirán a América Latina.

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