Nuevo enfoque al desarme
La Conferencia de Desarme de Naciones Unidas ha sido incapaz de aprobar siquiera un programa de trabajo.
Durante los últimos 15 años, la Conferencia de Desarme, el foro creado por las Naciones Unidas para negociar multilateralmente el desarme en todos sus aspectos, con énfasis en el nuclear, ha sido incapaz de aprobar siquiera un programa de trabajo. La parálisis que surge de las maniobras de algunas potencias nucleares y de sus aliados que, sin poseer arsenales de esa índole, buscan la supuesta protección del paraguas nuclear, se combina con los intereses de las grandes corporaciones productoras de armas, para impedir avances sustantivos por la vía de la parálisis.
Ante esta situación, México, cuyo liderazgo en la materia se ha mantenido y consolidado durante décadas de trabajo constante y congruente, con altibajos que no han afectado las tesis de fondo, retomó en 2012, junto con Austria y Noruega, un proyecto de resolución para desmontar obstáculos y abrir espacios con el fin de avanzar rumbo a la meta de un mundo libre de armas nucleares.
La posición del gobierno mexicano, reafirmada explícitamente en diversas oportunidades por el presidente Enrique Peña Nieto, sostiene que las armas de destrucción masiva y en primer lugar las nucleares, deben ser prohibidas y eliminadas de manera total y definitiva, de la misma forma como la comunidad internacional alcanzó la eliminación formal de las armas biológicas y químicas.
México, Austria y Noruega lograron finalmente el año pasado la aprobación de la resolución 67/56, copatrocinada por 20 naciones, con 147 votos a favor y sólo cuatro en contra, que se ha concretado en el establecimiento de un Grupo de Trabajo de Composición Abierta, presidido por el representante permanente de Costa Rica ante las Naciones Unidas en Ginebra, embajador Manuel Dengo, el cual sesionará en esa ciudad suiza durante los periodos de receso de la Comisión de Desarme en mayo (lo que acaba de ocurrir), junio y agosto.
¿De qué se trata? De trabajar a marchas forzadas para desarrollar propuestas que permitan avanzar en las negociaciones multilaterales de desarme nuclear, incluso sin la participación de las potencias nucleares. Lograr, en un plazo relativamente breve, un tratado o una convención que declare ilegales e ilícitos la producción, el mantenimiento, la modernización, el traslado, el comercio y el empleo de las armas nucleares; y colocar así a las potencias renuentes en un callejón sin salida, no sólo ético, sino práctico.
Para los impulsores de la propuesta, con México a la cabeza, lo que se logre dentro del Grupo de Trabajo de Composición Abierta, dará la medida de la capacidad del sistema de las Naciones Unidas para establecer en los foros oficiales de desarme, una nueva dinámica, un estilo eficiente, capaces de arrojar resultados prácticos en tiempos adecuados a las urgencias de la sociedad internacional; y abrir la posibilidad de que la Asamblea General se convierta en el motor de un proceso de negociaciones que debió haberse llevado a cabo en la Conferencia de Desarme desde hace casi dos décadas.
Una de las modalidades importantes en las actividades del Grupo de Trabajo, es la presencia, activa y efectiva, no sólo de organizaciones internacionales gubernamentales, sino de la sociedad civil, que tiene vedado el acceso a las deliberaciones de la Conferencia de Desarme. En su primer periodo de sesiones, del 14 al 24 de mayo, la sociedad civil apreció el surgimiento de cambios de fondo en el ámbito del desarme nuclear, con discusiones abiertas e incluyentes, que permiten pensar que, por fortuna, no habrá marcha atrás.
La mayoría de los países encuentra intolerable seguir esperando progresos dentro de la Comisión de Desarme; y está de acuerdo en que no se puede ni se debe ignorar a la sociedad civil, cuya participación resulta indispensable. El arranque de las actividades del Grupo de Trabajo de la ONU parece haber sentado nuevas bases de participación. En junio estaré allá, como integrante del Grupo de Trabajo de Abolition 2000, una de las principales redes internacionales de la sociedad civil, dentro del cual tengo la representación latinoamericana.
