La Ley y la corrupción

El robo de combustibles era una actividad delictiva que no hacía uso de la violencia y donde se robaba el patrimonio de Pemex. Al no tener posibilidades de seguirlo haciendo, esta gente ahora comete delitos violentos donde el daño es directamente a las personas.

Luis F Lozano Olivares

Luis F Lozano Olivares

Avvocato del Diavolo

Los problemas más graves de México son, sin duda, la impunidad y la falta de la cultura de la legalidad. Esta última nos hace aceptar situaciones atípicas que no deberían pasar, porque están prohibidas por la ley. No veo una estrategia sólida del actual gobierno federal que sea indicativo de que las cosas cambiarán, por el contrario, veo un desprecio hacia la legalidad bajo el concepto de legaloide, que es una forma de minimizar lo legal.

Es cierto, existen miles de prácticas legaloides en todas las actividades económicas y en los procesos legales. Al tener un sistema legal tan formalista, fallar en la forma es una manera muy recurrente de tirar un proceso. Así, muchos delincuentes acaban libres, por mañas legaloides. Sin embargo, no debemos rendirnos ante esa puerta falsa y debemos insistir en crear una cultura de la legalidad más sólida.

Llama mucho la atención que no haya procesos legales contra exfuncionarios que cometieron delitos de corrupción durante el sexenio anterior. Es fundamental para el desarrollo nacional que se castigue legalmente la corrupción, porque si no es así, se seguirá incentivando la conducta delictiva.

El caso del huachicol es emblemático. Al cerrar los flujos de gasolina en los ductos de Pemex, mucha gente, pueblos enteros que vivían de la venta de la gasolina robada se quedaron sin actividad económica. El Bajío es icónico. Esas familias que se quedaron sin el huachicol, no fueron detenidas ni procesadas por la idea falsa de que robaban para comer. El problema es que, sin la actividad de robo de combustibles, esta gente está desesperada y ha buscado otras actividades delictivas para suplir su modus vivendi. Supongo que el gobierno no esperaba que esta gente se pusiera a trabajar o regresara al campo; en fin, los robos a camiones de carga y los secuestros se han disparado en muchas zonas tradicionalmente huachicoleras.

Evidentemente, no voy a defender el robo de combustible, pero sólo para argumentar la falta de estrategia, quiero recalcar un tema. El robo de combustibles era una actividad delictiva que no hacía uso de la violencia y donde se robaba el patrimonio de Pemex. Al no tener posibilidades de seguirlo haciendo, esta gente ahora comete delitos violentos donde el daño es directamente a las personas. ¿Qué se prefiere? ¿Convino la estrategia? Entendiendo que el robo de combustible es una actividad inaceptable, ¿qué es peor para una sociedad, la actividad de los secuestros o el robo de gasolina a Pemex?

Adicionalmente, existe por parte de la llamada izquierda mexicana una confusión brutal en términos de lo que significa la palabra represión. Mantener el orden y defender los derechos de minorías no es una represión negativa, sino eso, el mantenimiento del orden. En nuestro país, el Gobierno de la Ciudad de México ha decidido abdicar de dichas responsabilidades y eso es muy grave. No solamente porque se dispara la violencia, como ayer fuera del Senado de la República cuando dos grupos de manifestantes se pelearon entre sí. Lo peor es que como protesta, esos grupos cerraron Reforma e Insurgentes, afectando a miles de personas ante la pasividad de las autoridades. 

Mientras no exista una estrategia para fortalecer el Estado de derecho, este país tendrá un crecimiento limitado. Duele mucho ver que se incentivan las conductas delictivas sin perseguir los delitos y que, siendo el principal problema de este país, no haya el interés político para resolverlo. Como lo he mencionado en múltiples artículos, México debe fijarse en la teoría de los cristales rotos, donde las conductas delictivas más elementales son las primeras que deben perseguirse para desincentivar las actividades delictivas más graves. Es la función primordial del Estado y la razón de su existencia.

Crecimiento Económico

El gobierno, vía la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ha reconocido que habrá menor crecimiento económico en comparación con los últimos años. Esto es importante porque mucha gente en el gobierno tiene que darse cuenta de que la economía y la ideología están profundamente separadas. La certeza es fundamental para crear condiciones de confianza para que las empresas inviertan. La decisión de cancelar el NAIM fue crucial para afectar la confianza. El gobierno debe recuperarla y seguir el camino de la desregulación económica.

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