La institucionalidad británica
Carlos I tuvo un reinado complejo. Estaba convencido de que su selección como rey de Inglaterra era por elección divina; es decir, él era el iluminado. Por lo tanto, creía que tenía el derecho para forzar cualquier capricho que se le ocurriera

Luis F Lozano Olivares
Avvocato del Diavolo
Fue durante el siglo XVII que una serie de eventos crearon la noción constitucional en la que se basan las instituciones. Si bien fueron los americanos los diseñadores de la noción de democracia y de república que conocemos hoy, la noción de supremacía constitucional moderna se la debemos a los ingleses.
Carlos I de Inglaterra tuvo una niñez difícil. Fue el segundo hijo del rey Jacobo I de la casa Estuardo. Siempre tuvo problemas para desarrollarse con normalidad y tuvo una salud muy frágil; caminó y habló hasta que tuvo 3 años. La atención de sus padres se la llevó Enrique Federico, su hermano mayor y por ende, ley y tradición, el heredero al trono de Inglaterra y Escocia.
Sin embargo, Enrique Federico murió en 1605 sin haber alcanzado su destino en el trono británico y Carlos se convirtió en el heredero al trono.
Una vez coronado en 1626, Carlos I tuvo un reinado complejo. Carlos estaba convencido de que su selección como rey de Inglaterra era por elección divina; es decir, él era el iluminado. Por lo tanto, creía que tenía el derecho para forzar cualquier capricho que se le ocurriera.
Carlos estaba obsesionado con una guerra contra España que costaba mucho dinero a Inglaterra, y empezó a gobernar pasando edictos sobre el Parlamento y sobre las facultades otorgadas por la costumbre (Common Law) y la Constitución.
Para referencia del lector, el parlamento británico tiene sus inicios en el siglo VIII, aunque su nacimiento y función era muy distinta a la que conocemos actualmente.
Surgió como un club de aristócratas que aconsejaban al rey y evolucionó, durante la Edad Media, a ser un órgano para crear leyes, que casi siempre dedicaban al cobro de impuestos y derechos para mantener a la Corona.
En 1215, la Magna Carta institucionaliza la noción de Parlamento, pero no es hasta el reinado de Ricardo II cuando se materializa la idea de tener dos casas: La Casa de los Lores (la aristocracia elegida por el rey) y la Casa de los Comunes.
Durante el reinado de Enrique IV se establece la costumbre de elegir a los miembros de la Casa de los Comunes y con Enrique V, en 1414, se emite un edicto real reconociendo la necesidad de contar con el voto de ambas Cámaras para poder legislar en materia impositiva.
Sólo como referencia, Tenochtitlan no había cumplido el siglo desde su fundación y faltaban más de dos siglos para que se iniciara la Conquista por nuestro barrio.
Volviendo a Carlos I, él sentía que por haber sido elegido por Dios para ser rey, no tenía por qué lidiar con un contrapeso como el Parlamento ni tenía que someterse a limitaciones legales y constitucionales.
La situación se deterioró durante muchos años al punto de que estalló una guerra civil entre los afines al Parlamento y aquellos afines al mesías inglés. Del lado de los parlamentarios había un líder fuerte, pero contradictorio en su actuar, que se llamaba Oliver Cromwell.
Aunque el periodo conocido como la Revolución Inglesa duró desde 1642 hasta 1688, hubo algunos periodos de estabilidad dentro de esta etapa histórica.
En 1648, Carlos I pierde la guerra y Cromwell instala, junto a otros parlamentarios un juicio contra el rey. Carlos I es decretado como traidor y sentenciado por el jurado parlamentario.
El 30 de enero de 1649, a Carlos I lo ejecutan cortándole la cabeza en cumplimiento con la sentencia y Cromwell se convierte en lord protector durante esta República.
Cromwell se queda en el poder hasta 1658 cuando muere y su hijo es nombrado su sucesor. Sin el carisma ni el apoyo político de su padre, la Monarquía es restaurada con el hijo de Carlos I, Carlos II, quien tuvo que respetar sus limitaciones legales y constitucionales, además de gobernar con el Parlamento como un equilibrio contra el poder absoluto. La victoria parlamentaria creó un principio: nadie sobre el Parlamento y la constitución es la ley suprema.
La supremacía constitucional y los balances en el poder han sido piedras angulares en la creación y desarrollo de países funcionales y exitosos. Salvo por el caso de Singapur que es la excepción que confirma la regla, no hay experiencia exitosa en el mundo donde se haya logrado el desarrollo sin cumplir la ley y tener una división de poderes que garantice el balance del ejercicio de dicho poder. En Inglaterra lo aprendieron muy pronto.