La capacidad de las personas
Todas las empresas, todos los gobiernos y todas las instituciones que se dedican al pensamiento o a la academia consideran la capacidad de las personas como algo relevante. No pasa lo mismo en la Cuarta Transformación

Luis F Lozano Olivares
Avvocato del Diavolo
El sistema americano es virtuoso, una persona que saca buenas calificaciones desde pequeño, tiene más opciones de entrar a una universidad importante para estudiar una carrera, independiente de su origen socioeconómico.
La posibilidad de entrar a una universidad relevante es determinante en el éxito de la persona en el futuro. Las mejores empresas y firmas buscan talento en esas universidades.
Para esas universidades es, obviamente, relevante mantenerse en la parte alta de las listas de clasificación de las universidades. Para ello invierten mucho dinero en capacitación y en profesores.
Los mejores profesores de las mejores universidades ganan tanto como altos ejecutivos de las principales corporaciones del mundo. Además, hay publicaciones relevantes dedicadas puramente a calificar y clasificar universidades. También están forzadas a mantener un estándar y prestigio para que su credibilidad se mantenga durante el tiempo.
Las grandes universidades del mundo invierten mucho dinero para mantener sus estándares. No solamente en el personal docente, sino también en investigación y desarrollo.
Harvard, por ejemplo, tiene un fondo de investigación y desarrollo tan grande como una de las grandes de la industria automotriz. Es así que Harvard se mantiene como el icono de la educación superior.
Entonces, para resumir, en Estados Unidos un hijo de un mecánico que se haya esforzado desde su educación primaria puede llegar a estudiar Derecho en Harvard, si tiene un buen desempeño, le permitirá ser contratado por una de las mejores firmas de abogados de Nueva York y de ahí ser reclutado por otras firmas o empresas.
La movilidad social está basada en el esfuerzo del individuo en un círculo virtuoso en el que se premia la excelencia de todos los eslabones de la cadena.
En México, el sistema ha estado mal y se va a poner peor. En primer lugar, un determinante del éxito profesional muy relevante es el know who más que el know how. En segundo lugar, hemos sido incapaces de generar instituciones de excelencia académica salvo por honrosas excepciones. El caso de la UNAM es icónico, tiene muchísimo talento, mucho potencial, pero poco presupuesto.
Sin embargo, la UNAM cobra cuotas anuales risibles porque la ideología dice que la educación debe ser gratuita, entonces el potencial de la UNAM está topado por el recurso económico, cuando el financiamiento podría incrementarse fácilmente con un método de cobro de cuotas progresivo, equitativo y razonable. La sola mención de esto generaría una huelga en la UNAM. Esto no es nuevo y muestra nuestra mentalidad hacia el progreso; la idea de la gratuidad es mayor al de la calidad educativa de los jóvenes del futuro.
Adicionalmente, a lo anterior, la Cuarta Transformación piensa que los exámenes de admisión son un tema fifí. Que el mismo derecho de trabajar en cualquier lado debería tenerlo el buen estudiante o el mal estudiante, quien se esfuerza y quien no.
Lo mismo pasa con las posiciones técnicas en el gobierno. Ver las entrevistas a los candidatos a comisionados de la Comisión Reguladora de Energía da una pena enorme y comunica la displicencia e indiferencia de la Cuarta Transformación por el conocimiento técnico.
Pagar sueldos bajos es despreciar el esfuerzo de gente que dedicó esmero a saber lo que sabe. La sentencia es terrible: Estamos forjando un país de mediocres.
Tenemos un gobierno incapaz de regular actividades técnicas. No invertimos en investigación y desarrollo, lo que nos condiciona a importar tecnología y a administrar el presente.
No podremos ser gobernados por los mejores gracias a la sentencia y el cambio legal de diez años para no brincar a la iniciativa privada que nuestro Presidente considera tan inmoral.
Cambiar de partidos que requieren principios está bien, del gobierno a la iniciativa privada es inmoral según el Presidente. ¿Cuánta gente capaz no podrá servir a su país gracias a esta absurda prohibición?