La inversión

Luis F Lozano Olivares

Luis F Lozano Olivares

Avvocato del Diavolo

México es un país que no ha aprovechado las muchas ventajas geográficas y demográficas que la vida nos dio, porque hemos decidido politizar y dar exceso de poder a quien nos gobierna de manera histórica. Es difícil pensar en otro país que se autoboicoteé como México lo ha hecho históricamente. 

El punto de la política es que, con el afán de controlar la narrativa, provoca una realidad alternativa para tantas personas que luego es difícil entender lo sencillo que es el diagnóstico de este país desde su nacimiento en 1821. El diagnóstico es que falta orden y el orden, en democracias liberales, se obtiene por el Estado de derecho. El Estado de derecho es el sistema jurídico que regula la convivencia entre gobierno y gobernados y las relaciones particulares entre los mismos.

La certeza que genera el derecho en países decentes es lo que garantiza las condiciones para invertir. La certeza de las consecuencias es el elemento más importante que existe para que alguien arriesgue su capital, más cuando lo va a hacer en el extranjero. Por lo tanto, los países que son más exitosos generando inversión propia y extranjera son aquellos que garantizan esa certeza, generando la confianza de que ciertos actos tendrán ciertas consecuencias. Pongamos a prueba el razonamiento: si usted, paciente lector, tuviera que guardar una cantidad importante de dinero, dónde lo haría, en Sierra Leona o en Suiza. ¿Qué tiene Suiza que no tenga Sierra Leona?

Por ende, se facilita el diagnóstico cuando no se está siendo exitoso para generar la inversión. Quizá sean otras cosas las que dificulten la aceptación del diagnóstico, pero la realidad se impone, ¿cómo? Con los propios datos de inversión. Por lo tanto, como en el caso del alcohólico que no lo acepta, no podrá resolver su problema si no enfrenta la causa raíz de sus problemas.

Lo peor del caso es que crear confianza gracias a tener la claridad de que ciertos actos tendrán ciertas consecuencias es que, una vez que esas consecuencias no son las esperadas, la confianza se rompe. Como sabe usted bien, la confianza se construye con muchos años de constancia, cuando esa constancia falla, ya no hay garantías en la consecuencia y por tanto, no se arriesga la inversión. Recuperar la confianza tomará muchos años.

Para abonar más al autoboicot, la historia nos ha dado un sinnúmero de ejemplos reales para facilitar el aprendizaje. No es como si esto fuera una teoría dogmática sin pruebas, Cuba era una civilización cuando Singapur era un pantano, hoy compare usted el desarrollo y confirme el éxito de un país frente al otro. ¿Por qué la República Federal Alemana era más próspera que la República Democrática (qué cinismo) Alemana? Las dos tenían alemanes… Las dos Coreas, en fin, que no hay peor ciego que el que no quiera ver.

México es el país de la eterna oportunidad, pero que no quiere ver su problema y, por lo tanto, resolverlo. Quizá en un futuro no muy lejano la administración gubernamental y de justicia sea ejecutada por la inteligencia artificial y les quite la tentación de imponer el dogmatismo frente a los hechos. Esto llegará, no se equivoque. Imagine la certeza que generaría la ejecución de un presupuesto gubernamental por la IA, como ejemplo.

En fin, le aconsejo al gobierno diagnosticar bien su problema y atacarlo con fuerza, porque, si no, nos arriesgamos a seguir teniendo anuncios sin resultados. La semana pasada se dio uno importante, se hicieron cambios estructurales importantes para facilitar la inversión, pero otra vez no se atacó el problema real que la limita. No es una cuestión de trámites, es una cuestión de confianza.