El gobierno y los incentivos
Parte de la responsabilidad de los gobiernos es motivar la conducta de los individuos por medio de incentivos y castigos. Así es en todas partes del mundo; sin embargo, en México, no hemos sido exitosos en incentivar conductas.

Luis F Lozano Olivares
Avvocato del Diavolo
Para mi campeón.
Un caso exitoso donde se utiliza el castigo como un incentivo que modifica la conducta es el alcoholímetro. En muy pocos años se han reducido los accidentes que involucran personas que manejan bajo la influencia del alcohol, porque la gente tenía miedo de pasar 36 horas en la cárcel. Esto, aunado a la proliferación de servicios como Uber y Cabify, que le facilitan la vida a la gente, ha sido una estrategia muy exitosa de motivación de conductas.
Otro ejemplo es cómo varios gobiernos del mundo incentivan tecnologías electrificadas de vehículos para provocar un cambio en la conducta de los individuos. En estos casos, varios gobiernos del mundo han diseñado estrategias para que el consumidor compre vehículos electrificados y, con ello, se reduzca la contaminación ambiental. Las estrategias incluyen varios incentivos. En algunos casos, los gobiernos devolvían dinero en efectivo a quien comprara vehículos híbridos o eléctricos, les da acceso gratuito a carreteras, tienen lugares especiales para estacionarse, circulan todos los días, etcétera. Incluso en México, aunque todavía estamos lejos del nivel de incentivos con los que se podría contar en comparación con otros países, existen incentivos para la adquisición de vehículos electrificados, como los híbridos o los de batería, tales como no pagar ISAN o tenencia.
Los incentivos son fundamentales para el comportamiento individual y para dar forma al comportamiento colectivo.
Por lo anterior, preocupan mucho los planes de este gobierno en materia de incentivos. No queda claro qué es lo que se quiere incentivar o, en todo caso, si no se dan cuenta de que lo que estarían incentivando es lo contrario a lo que dicta el sentido común.
En el caso de la cancelación de los programas de guarderías, se termina incentivando negativamente una conducta. Si bien parte del éxito en la mejora de las condiciones de vida de las familias mexicanas era que ambos padres de familia trabajaban (como pasa en Europa o en Estados Unidos), había un doble ingreso en la familia que, por ende, daba mejores condiciones de vida a toda ésta. No se entiende el acceso de un sector muy grande de la población a tener vehículo, televisión satelital o celular e internet sin ese doble ingreso. ¿Qué pasará ahora que muchas madres trabajadoras no tengan con quién dejar a sus hijos? Pues dejarán de trabajar, de pagar impuestos y de consumir. ¿Se incentivó el crecimiento de la economía?
El segundo ejemplo es peor. El caso de los refugios para víctimas de la violencia, donde se cancelan los refugios y se pretende dar el dinero en efectivo para las víctimas. ¿Qué se supone que se debe hacer con el dinero? Imagine usted a un golpeador de mujeres recibiendo el dinero extra por cada madriza dada, ¿qué conducta cree usted que se incentiva? ¿Cree usted que se esté protegiendo a la víctima?
El caso de los ninis es también de antología. En lugar de incentivar a los jóvenes para estudiar y trabajar y hacer una estructura de premios como la que hay en Estados Unidos, se pretende que las universidades no califiquen el desempeño para igualar a los desiguales. ¿Qué conducta cree usted que se incentiva en este caso? ¿Al estudioso o al mediocre? ¿O al estudioso para dejar de empeñarse y volverse un mediocre?
Todos los países que tienen niveles altos de bienestar poseen esquemas inteligentes y sólidos para incentivar la conducta de los individuos. Las sociedades exitosas se hacen de individuos diferentes, con habilidades y esfuerzos distintos, no en sociedades igualitarias y menos si es de manera artificial. Pero lo que es grave es castigar a las víctimas para deshacerse de un problema de operación de guarderías o refugios. Debe revisarse el efecto de estas medidas.