China

Cuando las empresas occidentales llegaron a China y seleccionaban a un socio local, tenían que firmar contratos de transferencia tecnológica.

Cómo usted sabe, estimado lector, he sido siempre muy crítico de que México no tiene una estrategia de largo plazo, en general para nada, pero en particular con su rol en Norteamérica y, por lo tanto, está a merced de los vientos y tormentas que nos vienen sin mucho qué hacer.

Pero hay otros países en el mundo en el que si tienen estrategias de largo plazo y que tienen la paciencia y la voluntad de cumplir sus objetivos. El largo plazo en Asia es muy distinto a su concepción en Occidente. Para una empresa occidental, el largo plazo puede considerarse diez años, mientras que para una empresa asiática pueden ser 50. La diferencia es relevante porque los objetivos se cumplen en distintos tiempos.

China es un país que ha cambiado mucho en muy poco tiempo para la percepción occidental, pero que en realidad ha venido cumpliendo con una estrategia planteada desde hace tiempo para ocupar el lugar que le corresponde en el mundo.

Cuando China empezó su proceso de industrialización entendió que tenía una desventaja tecnológica en comparación con Occidente, entonces planearon cómo reducir esa brecha de la manera más eficiente. Para ello entendieron que su mercado interno, por pura demografía, podría ser del interés del resto de los países. Pero, para ello, había dos retos: el primero es que no sirve un mercado por más grande que sea, si no hay capacidad de compra, por lo que el gobierno chino se empeñó en sacar de la pobreza a gran parte de la población mediante un crecimiento económico vertiginoso. El segundo fue que las empresas occidentales que quisieran participar en dicho mercado debían asociarse con empresas chinas para que éstas pudieran aprender de las formas de hacer negocio y, más importante, de su tecnología.

Cuando las empresas occidentales llegaron a China y tenían que seleccionar a un socio local, también tenían que firmar contratos de transferencia tecnológica, que implicaban un atajo para los chinos en cuanto a la tecnología. Aprendieron rápido y tomaron ventaja para empezar su propia tecnología aprovechando los escalones andados por otros.

Otro factor relevante es que en China no hay democracia, no hay quien cuestione a la autoridad y eso es un beneficio estratégico cuando la propia estrategia es virtuosa. En China no pierden tiempo con cuestiones subjetivas como la diversidad y la inclusión que hoy se ha convertido en un lastre, por llevarse a un extremo en Occidente (el problema es el extremo y no la idea de la diversidad e inclusión). Ellos van a lo que van y su progreso es innegable en muchos ámbitos.

En el año 2000, un país de mil millones de personas tenía un mercado automotriz de dos millones de vehículos, de los cuales se producían localmente cerca de 500 mil. Hoy están cerca de llegar a 30 millones de vehículos, de los cuales la gran mayoría son producidos localmente. El mercado global de vehículos nuevos es de 100 millones de coches, China tiene capacidad instalada para producir 40 millones de ellos. De hecho, hoy producen cerca de 30 y con ello han invadido mercados globales como el mexicano, que no ha crecido, pero que ha sido invadido por muchas marcas.

Lo anterior no es un tema aislado. Hace un par de semanas hubo un combate aéreo entre India y Pakistán. Los indios compraron aviones Rafale franceses de generación 4.5, supuestamente uno de los mejores aviones del mundo. Pakistán había comprado aviones J-10C chinos, generación 4 y nunca puestos a prueba de un combate real. La sorpresa fue que los aviones chinos de Pakistán tiraron tres aviones Rafale en combate, lo que tiene nervioso a Occidente y con mucha razón. 

Estados Unidos anunció la construcción de su avión de sexta generación haciendo un alarde tecnológico. Los chinos respondieron dejando ver, volando ya, a un avión de sexta generación. La eficiencia, el desarrollo y eficacia industrial de China había sido un misterio, pero empieza a notarse. El modelo chino puede no ser un ejemplo de humanismo, pero ha funcionado.

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