Conceptos
Es un año fundamental para México; la irresponsabilidad de los políticos profesionales de este país ha generado un hartazgo hacia la política y los partidos tradicionales que le da al candidato de Morena una posibilidad de triunfo en las elecciones de 2018. Por lo anterior, es muy importante reflexionar nuestro voto y me permito hacer sugerencias de acuerdo con mi opinión, mediante la comparación de conceptos

Luis F Lozano Olivares
Avvocato del Diavolo
Estimado lector, le deseo que tenga
un año 2018 con mucha salud.
Voluntad o institucionalidad
Tenemos a un candidato que basa todas sus propuestas en su voluntad y consistentemente omite hablar de instituciones, leyes o sistemas. Decir que la corrupción se terminará por voluntad del supremo líder y no basar la solución en una estrategia, en las leyes o en las instituciones que otros Estados modernos y exitosos han creado, es reconfirmar nuestra vocación al tercermundismo.
Las propuestas donde hay cambios profundos al sistema gubernamental y que no vienen acompañados de “propondré al Congreso” son autoritarismo puro y duro. Piense usted, querido lector, cuántos países son exitosos gracias a un hombre fuerte y cuántos lo son gracias a unas instituciones fuertes y ahí encontrará la respuesta y la certeza de que debemos preferir siempre crear las instituciones fuertes sobre la voluntad de hombres “fuertes”.
Paz sin justicia o paz con justicia
Yo no creo que haya una sola persona en México que no esté harta de la violencia y la inseguridad. Me imagino que en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, la gente estaba harta de los bombardeos y el hambre, pero no por eso decidieron ceder Polonia o Checoslovaquia a Hitler, porque el objetivo no podía ser terminar con los bombardeos per se, sino terminar con el fascismo. Ahí es donde el diagnóstico de que México necesita paz se equivoca; México necesita justicia y seguridad, para que haya paz.
Además de la inviabilidad de “negociar” con mil cabezas, países como Colombia e Italia (Sicilia), que han vivido situaciones muy parecidas a las de México, han resuelto sus problemas con la creación de leyes e instituciones excepcionales, pero aprobadas por los Poderes del Estado, para luchar y vencer sus monstruos. Y no me refiero a las pláticas de paz con la guerrilla en Colombia, sino la guerra frontal e institucional contra la delincuencia. La paz sin justicia y sin legalidad no sirve porque es efímera.
Legalidad o amnistía
¿Qué sería de este mundo si Chamberlain hubiera continuado como primer ministro de Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial? Pues probablemente estarían hablando alemán los que no hubieran acabado en capos de exterminio. El papel del apaciguador no resuelve los problemas de largo plazo, porque piensa en el corto plazo. El Estado no puede ceder frente a quien ha roto la ley, el Estado debe imponerse. Una vez más la elocuencia de Churchill, “el apaciguador es una persona que alimenta a un cocodrilo esperando que éste se lo coma hasta el final”.
Es el mismo diagnóstico del mismo personaje con los morosos de CFE y los bancos, ¿cómo acabar con el problema de adeudos? Pues perdonando las deudas. En lugar de crear una cultura de cumplimiento y responsabilidad, los acostumbramos a que papá gobierno venga y arregle el problema sin generar esfuerzo. Así es como hemos generado un país y una cultura de asistencialismo, en lugar de generar ciudadanía participativa. Así, seguirán los reprobados que por decreto serán aprobados e iremos arreglando con parches lo que hay en lugar de construir una autopista que, sin duda, cuesta más trabajo, hacia nuestro futuro.
Que haya alguien proponiendo esto es una tragedia, pero que haya quien lo considere como opción viable lo es peor.
Ahora queda en los otros candidatos el proponer una estrategia para vencer al crimen, administrar justicia y proveer legalidad a un país que podría ir mucho mejor con un Estado de derecho sólido. Espero que la estrategia no sea la misma que hasta ahora, ya que se pueden proponer nuevas leyes que mejoren el papel de las fuerzas públicas y sobre todo del Poder Judicial. Para situaciones especiales, se requieren leyes especiales, pero sin dar paso atrás.