Teatro. La última sesión de Freud
A partir de sus planteamientos en torno a la conducta humana para entender el sexo, el amor, Dios, el sentido de la vida, la religión, el fundador del sicoanálisis Sigmund Freud sigue siendo vigente hoy, a casi 70 años de su muerte. El siquiatra, académico y ...
A partir de sus planteamientos en torno a la conducta humana para entender el sexo, el amor, Dios, el sentido de la vida, la religión, el fundador del sicoanálisis Sigmund Freud sigue siendo vigente hoy, a casi 70 años de su muerte.
El siquiatra, académico y escritor estadunidense Armand Nicholi, expuso las diferencias radicales de pensamiento entre Freud y el escritor irlandés C. S. Lewis en el libro La cuestión de Dios, que sirvió de inspiración al dramaturgo Mark St. Germain para escribir La última sesión de Freud.
El pasado viernes se estrenó en el Teatro Ignacio López Tarso, en la Ciudad de México, una nueva puesta en escena en un solo acto de La última sesión de Freud, que supone –porque es improbable que se hayan reunido— un encuentro entre C. S. Lewis y Sigmund Freud. Producida por Ortiz de Pinedo Producciones, la adaptación y dirección es de José Caballero, con escenografía e iluminación de Alejandro Luna.
Mark St. Germain construye un texto brillante en torno a lo que estos dos hombres, el primero cristiano y feroz defensor de la existencia de Dios, y Freud, ateo recalcitrante que consideró la religión una neurosis, pudieron haber hablado en caso de haber sostenido una conversación.
La acción transcurre en la casa de Freud en Londres. El escenario es su consultorio en donde destaca el icónico diván que cubría con tapetes orientales, y un escritorio que luce parte de las piezas, representaciones sagradas de deidades, que coleccionó por años. El año es 1939 y se inicia la Segunda Guerra Mundial, lo que da un contexto desesperanzador al relato, pero a la vez propicio. C. S. Lewis, más conocido por el gran público por su libro Las crónicas de Narnia, ronda los 40 y está lleno de fervor religioso. Freud pasa de los 80, acaba de huir de los nazis dejando su amada Viena y lucha contra un terrible cáncer en la boca que a la larga lo llevó a la muerte.
En ese marco, dos actores se apoderan de la escena: Luis de Tavira, de larga y reconocida trayectoria como director, productor, maestro y actor, se hace uno solo con Sigmund Freud. Pocas veces se ve desaparecer al actor para que su mente y cuerpo sean el instrumento del personaje; es el caso con Luis de Tavira. El anciano y enfermo Freud parece adquirir vida nueva defendiendo sus principios con vehemencia, enfrentando a su interlocutor con sarcasmo y firmeza.
Álvaro Guerrero es C. S. Lewis y va dando vida a un hombre que llega con la arrogancia de sus 40 años y la certeza de que posee la verdad absoluta. Juntos se enfrascan en una discusión en la que cada uno argumenta, refuta, disiente, llora, ríe, sobre un tema que se antoja más actual que nunca: ¿Existe Dios? ¿Estamos solos en el Universo? ¿Qué sentido tiene despertar cada mañana?
Con un trabajo fuera de serie de Luis de Tavira, La última sesión de Freud es una obra que no puedes perderte.
