Luz de luna
Luz de luna Moonlight, 2016 es el segundo largometraje de Barry Jenkins, producida por Brad Pitt. Una película que se nos queda dando vueltas en la cabeza, y que al momento de verla mueve emociones e invita a la reflexión en muchos aspectos. Cuenta con ocho nominaciones ...
Luz de luna (Moonlight, 2016) es el segundo largometraje de Barry Jenkins, producida por Brad Pitt. Una película que se nos queda dando vueltas en la cabeza, y que al momento de verla mueve emociones e invita a la reflexión en muchos aspectos. Cuenta con ocho nominaciones al Oscar: Película, Director, Fotografía, Edición, Música, Guión Adaptado, Actriz de Reparto y Actor de Reparto, Mahershala Ali, quien por cierto está en otra cinta nominada, Talentos ocultos que se estrena este viernes.
Dividida en tres partes, Luz de luna se basa en la obra In Moonlight Black Boys Look Blue-A la luz de la luna los niños negros se ven azules, de Tarell Alvin McCraney. Cuenta una historia que abarca casi 16 años en la vida de Chiron, un niño de raza negra que vive en las zonas marginales de Miami, lejos de sus soleadas playas, patinadoras bronceadas en bikini, hoteles y departamentos de lujo. Chiron vive con su mamá, quien consume drogas y quiere a su hijo, pero es una contradictoria figura materna.
Jenkins sabe usar bien los frecuentes lugares comunes de su relato. Una gran virtud que le encuentro a su estilo es la sutileza con la que cuenta una historia que fácilmente podría cruzar la línea del culebrón amarillista y melodramático. ¿Cómo crecer en la marginación siendo negro y gay? Son los grandes “obstáculos” para que Chiron se desenvuelva en un medio hostil y por lo que vive taciturno y aislado, víctima constante del abuso de sus compañeros de escuela que lo persiguen implacablemente. Huyendo de ellos, Chiron conoce a Juan, en un trabajo sólido y sensible de Mahershala Ali, quien se da cuenta de su soledad y fragilidad emocional y lo lleva a su casa haciéndose su amigo.
Juan trafica con drogas, pero no es un hombre del todo malo y Chiron necesita una figura paterna. No es el repetido criminal negro, no es pederasta, lejos de eso, entre él y el pequeño que interpreta de niño a Chiron, Alex R. Hibbert, sucede una de las secuencias más logradas de la película cuando lo enseña a nadar en el mar.
Pero el destino de Chiron parece estar definido desde su nacimiento. La segunda y tercera partes lo siguen en su temprana adolescencia y los primeros años de su edad adulta. La secuencia final es conmovedora.
Luz de luna no es cine hollywoodense, responde al patrón de la industria independiente y, aunque nos parezca por momentos esa cuota de transgresión y diversidad que la Academia permite, podría colarse por algún Oscar. Es una película bien hecha, sencilla, sin pretensiones, que reflexiona de manera sensible y profunda en torno a la condición humana. Es el seguimiento de un hombre que se busca a sí mismo, para conectarse con los demás y redimirse. Chiron sólo quiere que lo quieran.
El score de Nicholas Britell y las selecciones musicales en las que escuchamos a Mozart, Aretha Franklin y Caetano Veloso, entre otros, le dan un marco perfecto a ciertas secuencias. La fotografía juega con la luz y el color, y a pesar de la historia, no favorece un ambiente oscuro o sombrío.
Muy recomendable.
