Joy: El nombre del éxito
Sin duda es una carrera meteórica la de la actriz Jennifer Lawrence, quien con escasos 25 años ha barrido con nominaciones y premios como el Oscar, Globos de Oro, BAFTA, Independent Spirit Awards, etcétera. Es una nueva America’s Sweetheart, nuestros vecinos la aman. ...
Sin duda es una carrera meteórica la de la actriz Jennifer Lawrence, quien con escasos 25 años ha barrido con nominaciones y premios como el Oscar, Globos de Oro, BAFTA, Independent Spirit Awards, etcétera. Es una nueva America’s Sweetheart, nuestros vecinos la aman. Aunque para algunos podría estar sobrevalorada, ha demostrado que tiene talento y carisma, además la cámara la quiere.
Desde que Guillermo Arriaga la dirigiera en Lejos de la tierra quemada (The Burning Plain) en 2007, ganó un premio en el Festival de Venecia del año siguiente, y el propio Guillermo comentó que en pocos años Jennifer Lawrence sería una actriz de Oscar. Y así fue, cuando lo ganó en 2013 por Los juegos del Destino (Silver Linings Playbook), en la que fue dirigida por primera vez por David O. Russell, con quien ahora tiene una tercera colaboración en la película Joy: El nombre del éxito (Joy, Estados Unidos, 2015), y que la ha vuelto ha colocar en el camino de las candidaturas y premios de esta temporada, ya con un Globo de Oro y una nominación al Oscar.
Escrita por la actriz Annie Mumolo y Russell, la historia está basada en hechos reales y se desarrolla en un género indefinido que se ubica entre la comedia y el drama, sin ser una tragicomedia, ni un drama, o una comedia en su totalidad. David O. Russell domina ese cruce de tonos y estados de ánimo, como lo mostró en Los juegos del destino y American Hustle.
Gran parte de la efectividad de Joy: El nombre del éxito recae en el buen guión que cuenta con el sentido del humor de Mumolo, quien estuviera nominada al Oscar por una comedia, una chick flick realmente divertida: La boda de mi mejor amiga (Brides Maids). David O. Russell es, además, un buen director de actores y los hace funcionar bien en la pantalla.
El reparto también es un gran acierto en Joy: El nombre del éxito. Jennifer Lawrence es Joy, una joven que pertenece a una típica familia estadunidense y vive cargando el mundo sobre sus espaldas. Su insólita aventura es contada por la abuela, Diane Ladd, quien es, aparentemente y junto con la propia Joy, el ser más normal que habita en su casa. La mamá (Virginia Madsen) ve telenovelas día y noche, y está separada del papá, Rudy, (Robert De Niro), quien tiene un taller mecánico. Joy también está divorciada y tiene dos hijos, pero el ex vive en el sótano de la misma casa. Las facturas, deudas, descomposturas, hipotecas y manutención de todos corren por cuenta de Joy, que desde niña ha tenido una imaginación desbordante e inventaba y diseñaba cosas. A esta familia atípica y disfuncional se suma Trudy, una millonaria excéntrica que se enamora de Rudy, interpretada nada menos que por Isabella Rossellini.
Bradley Cooper trabaja de nuevo a las ordenes de Russell y junto a Jennifer Lawrence en un personaje de reparto.
Todos giran en torno a una mujer entrona, valiente, con carácter y decidida, que se empeñó en confirmar que el llevado y traído sueño americano no siempre se convierte en pesadilla.
Muy entretenida y recomendable.
