Leviatán
Leviatán: es una bestia marina mencionada en el Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás, creada por Dios. El término ha sido usado en numerosas ocasiones como sinónimo hoy en día de gran monstruo o criatura Wikipedia. Más o menos en ese mismo sentido versan ...
Leviatán: es una bestia marina mencionada en el Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás, creada por Dios. El término ha sido usado en numerosas ocasiones como sinónimo hoy en día de gran monstruo o criatura (Wikipedia).
Más o menos en ese mismo sentido versan las diferentes definiciones de la palabra Leviatán, que es el título de la cinta rusa que hoy nos ocupa. Dirigida y coescrita por Andrey Zvyagintsev junto con Oleg Negin.
De este realizador hablamos aquí mismo ampliamente en 2003 con su primer largometraje El Regreso, espléndida película nominada en ese entonces al Globo de Oro a la Mejor Película en Lengua Extranjera, y que gira en torno a dos hermanos de escasos 12 y 15 años que tienen que lidiar con el regreso de su padre, del que no saben absolutamente nada y que además guarda herméticamente un pasado inquietante. La relación entre los tres personajes, desconcertados y perdidos, es una detallada alegoría de la incomunicación y la incomprensión. Cinta muy recomendable.
Leviatán es el cuarto largometraje de Zvyagintsev y con él vuelve a posicionarse en los más importantes festivales y eventos cinematográficos del mundo: mejor guión en Cannes, Globo de Oro a la Mejor Película en Lengua Extranjera, nominada al Oscar y BAFTA en esa misma categoría.
La historia se desarrolla en una zona a la orilla del mar en el noroeste de Rusia. El paisaje es abrupto con extensas playas salpicadas de rocas y restos de barcos abandonados, junto a osamentas gigantescas de ballenas que han ido a encallar en sus arenas. El lugar luce desolado a causa de la poca actividad para pescadores y otros habitantes.
En este entorno vive Kolya con su segunda esposa, que no es la madre de su rebelde hijo Roma. Kolya es un hombre visceral, alcohólico, que vive en una casa que ha pertenecido a sus antepasados por generaciones, y se sostiene con las esporádicas reparaciones de autos y camiones en su taller mecánico.
Cuando Leviatán se inicia, Kolya ya está enfrentando un proceso legal por el cual el alcalde corrupto de la región pretende expropiarle sus tierras para desarrollar un enorme y jugoso proyecto urbanístico. Para defenderse ha solicitado los servicios como abogado de su mejor amigo que llega de Moscú, e inicia investigaciones en torno al oscuro pasado del alcalde para presionarlo.
Andrey Zvyagintsev emprende con metáforas y analogías, y a través de las vidas de este grupo de personas, el desarrollo de una ácida crítica contra el aparato burocrático, las estructuras en el poder, la corrupción en todos los niveles, el predominio del dinero, la crisis de valores, los contubernios de la Iglesia ortodoxa con las autoridades, que representan parte de la decadencia que priva en la Rusia de hoy. El curso del relato nos lleva a conocer a estos seres en sus miedos, debilidades, mentiras, traiciones, egoísmos.
La película ha estado prohibida en territorio ruso, aunque por internet ha alcanzado una difusión importante que ha permitido que sea vista por alrededor de 5 millones de personas. Esta semana tuvo por fin un estreno en más de 650 salas de cine de ese país, aunque restringido por la censura, que no permite el uso de “palabrotas”, y ha modificado la película para que sólo se vea el movimiento de los labios de los actores sin que se oiga ninguna “grosería”.
También ha sido ferozmente atacada por el gobierno y jerarcas de la Iglesia ortodoxa que consideran que afecta seriamente la imagen del país y sus instituciones. La declaran antipatriota y tramposa. Como en sus mejores tiempos de totalitarismo y dictadura.
¿No le parece a usted que esto suena muy parecido a México en donde también luchamos contra un enorme monstruo, el Leviatán del Antiguo Testamento, el de Andrey Zvyagintsev, el de nuestra diaria realidad?
Con espléndida dirección de fotografía y el marco del score de Philip Glass, y aunque con un ritmo que se resiente por su lentitud, Leviatán, es una película que hay que ver, desmenuzar, masticar, y, si puede, tratar de digerir.
Muy recomendable.
