Foxcatcher

Este es el título original del tercer largometraje de ficción del director estadunidense Bennett Miller, después de Capote, de 2005 y El juego de la fortuna Moneyball, 2012. Capote recibió, entre otros reconocimientos, cinco nominaciones al Oscar y el recientemente ...

Este es el título original del tercer largometraje de ficción del director estadunidense Bennett Miller, después de Capote, de 2005 y El juego de la fortuna (Moneyball, 2012). Capote recibió, entre otros reconocimientos, cinco nominaciones al Oscar y el recientemente desaparecido Philip Seymour Hoffman lo ganó por su interpretación del escritor Truman Capote. Moneyball, por su parte, tuvo también seis candidaturas, entre ellas una de las tres nominaciones que Brad Pitt ha tenido en su carrera como actor.

En ambas cintas y también en la que hoy nos ocupa, Foxcatcher, Miller demuestra que es un gran director de actores. Sigue adoleciendo de consistencia en su estilo de contar historias, pero de que tiene talento para relacionarse con sus intérpretes y hacerlos sacar lo mejor de sí mismos, no hay ninguna duda. Seymour Hoffman estuvo presente en las dos primeras cintas y de no haber muerto tan prematuramente hace casi un año, estoy segura de que Bennet lo hubiera incluido en el reparto de Foxcatcher.

El guión es de E. Max Frye y el actor Dan Futterman, que también participó en el argumento de Capote. Está basada, o más bien inspirada en la autobiografía del medallista de oro en lucha grecorromana, Mark Schultz. Compitió por la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes donde Bennet se llevó el premio al Mejor Director. Hoy parece que Schultz está muy molesto con el resultado en la pantalla.

La historia recrea un escándalo que sacudió a los Estados Unidos en la década de los noventa en torno al excéntrico millonario John du Pont. Ríos de tinta corrieron en periódicos y revistas sensacionalistas y le sugiero que, si no conoce usted el hecho, no busque información antes de ver la película para disfrutarla más. Aquí no develaré detalles.

John Eleuthère Du Pont fue el heredero de una de las empresas dentro de la industria de la química más grandes del mundo. Publicó varios libros y textos autorizados sobre aves, de las que tenía amplios conocimientos a través de la observación; era filatelista, filántropo, entusiasta deportista y, como él mismo se definía, “un patriota”. También era un hombre retraído, solitario, muy necesitado de afecto, sin hijos, obsesionado por las armas, con un comportamiento a veces desconcertante e impredecible, según sus allegados.

En su afán de lograr otra medalla olímpica de oro para Estados Unidos en la lucha grecorromana, disciplina en la que él mismo compitió después de los 50 años, estableció en su enorme propiedad de Pensilvania, un centro de entrenamiento de primer nivel para competidores de alto rendimiento al que llamó Foxcatcher Team, por la granja y criadero de caballos de su padre. Dirigido por él mismo, du Pont aplicaba una feroz presión a los deportistas que ingresaron al centro.

Se acercó al campeón olímpico Mark Schultz, que había ganado el oro en los Olímpicos de 1984 y lo convenció de que juntos podían repetir en los Juegos de Seúl. Aquí me quedo en el relato.

Steve Carell está, sin duda alguna, en el mejor papel de su carrera. Desaparecido en capas de maquillaje, prótesis y látex, Carell resulta impresionante encarnando a du Pont con un franco dominio del lenguaje corporal y no verbal. Era evidente su nominación al Oscar.

El punto débil de la película es el guión y su ritmo excesivamente lento, que se apoya en las largas tomas del rostro impávido, inexpresivo del protagonista. Al contenido le falta contundencia y profundidad. A fuerza de sutilezas innecesarias, Miller y sus guionistas omiten detalles importantes, nos dejan con cabos sueltos. Las motivaciones de los personajes se quedan en el aire. Los momentos de contemplación no aportan nada a la historia.

La película vale por el trabajo de los tres protagonistas. A Carell lo acompañan Chaning Tatum, quien da la sorpresa en una compleja interpretación de Mark Schultz —que debió tener una nominación—, y Mark Ruffalo, nominado como Mejor Actor de Reparto por su recreación del hermano de Mark, David Schultz.

Si quiere usted ver lucirse a tres buenos actores, se la recomiendo.

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