Capitán Phillips: entretenimiento puro

En otras ocasiones ya he analizado aquí películas que cumplen eficientemente con su objetivo de entretener. Acostumbro añadirles la frase, entretenimiento puro. Es el caso del estreno hollywoodense de hoy: Captain Phillips dirigida por Paul Greengrass, quien ha dado ...

En otras ocasiones ya he analizado aquí películas que cumplen eficientemente con su objetivo de entretener. Acostumbro añadirles la frase, entretenimiento puro. Es el caso del estreno hollywoodense de hoy: Captain Phillips dirigida por Paul Greengrass, quien ha dado muestras convincentes de su talento en el manejo del cine de acción incorporando buenas dosis de emoción y suspenso.

La dos últimas partes de la trilogía Bourne con Matt Damon, La supremacía Bourne, de 2004, y Bourne el Ultimatum, de 2007, son las películas más exitosas en taquilla en la carrera de Greengrass, pero las mejor logradas son Bloody Sunday, de 2002, y Vuelo 93, de 2006, en la que hace una brillante recreación del secuestro por parte de terroristas del vuelo 93 de United Airlines, que acabó desplomándose en Pennsylvania en el fatídico 11 de septiembre de 2001.

En Vuelo 93 se conjuntaron varios aciertos, pero destaca el hecho de que el reparto se integró con actores prácticamente desconocidos, que hicieron muy realista la dramatización. Esos eternos minutos de suspenso del forcejeo dentro del avión volando casi en picada, y con los pasajeros tratando de recuperar el control de la nave, se parecen mucho al tercer acto de Capitán Phillips, en el que la Armada estadunidense trata de rescatar al oficial secuestrado por los desquiciados piratas somalíes.

Si usted gusta de las películas que lo tienen mordiéndose las uñas y en la orilla de la butaca, Capitán Phillips es la que estaba esperando. Está basada en un hecho real y muy reciente en torno al secuestro de un barco estadunidense. Le sugiero que no averigüe nada de lo que pasó con este hecho, ya que la última media hora es un tour de force que nos emociona mucho más si desconocemos cuál fue el desenlace. Fue el primer barco estadunidense secuestrado por piratas en los últimos 200 años.

Tom Hanks, de innegable carisma y solidez en la pantalla, y con talento para llevar la carga dramática de una película sobre sus hombros, no había encontrado un proyecto a su altura en los últimos años. Ya es un actor otoñal y su época en las comedias románticas o chick flicks al lado de Meg Ryan, ha pasado; además El Código Da Vinci, Ángeles y demonios, Tan fuerte, tan cerca; El Atlas de las nubes, La guerra de Charlie Wilson, Larry Crowne, etc.,  definitivamente, no convencieron.

Sin duda, Tom Hanks se mueve más cómodamente en películas como Salvando al Soldado Ryan, La terminal, Filadelfia, The Green Mile, Forrest Gump, Camino a la perdición, Apolo 13. Paul Greengrass lo regresa al buen cine de acción con una película de espléndida factura, con un guión bien construido, entretenida y emocionante de principio a fin, y en la que él es la estrella absoluta con su dominio del manejo de las emociones intensas. Claro, a excepción de tres de los talentosos actores que interpretan a los piratas somalíes, Barhad Abdi, Barhad Abdirahman y Faysal Ahmed, completamente desconocidos y que junto con Hanks podrían colarse a las nominaciones al Oscar. “Ustedes no tendrían que estar haciendo esto”, les dice en algún momento Phillips a sus captores; a lo que uno contesta: “Quizá en América, no en Somalia”. Los piratas nunca son satanizados, casi mueven a la empatía.

El guión es de Billy Ray también con una destacada filmografía, que adapta el libro escrito por Richard Phillips: A Captain’s Duty: Somali Pirates, Navy SEALS, and Dangerous Days at Sea.

La acción recrea el secuestro en 2009 del Maersk Alabama, cargado de containers de productos y “ayuda humanitaria”, que navegaba frente a las costas de África en aguas internacionales. Fue interceptado por una embarcación y cuatro piratas somalíes abordaron la nave sometiendo al capitán y parte de la tripulación.

El relato va madurando mientras el suspenso crece. El ritmo acelerado en la edición y la steady cam que Greengrass sabe emplear tan bien, nos introducen en la acción atropellada y confusa.

Muy recomendable.

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