Yo no fui

Fue Teté pégale, pégale... Este dicho se los he escuchado miles de veces, mis estimadísimos humanos mexicanos, forma parte de su realismo mágico en donde nadie es culpable, las situaciones suceden de la nada, deslindándose así de la responsabilidad a través de la ...

Fue Teté pégale, pégale... Este dicho se los he escuchado miles de veces, mis estimadísimos humanos mexicanos, forma parte de su realismo mágico en donde nadie es culpable, las situaciones suceden de la nada, deslindándose así de la responsabilidad a través de la atribulada Teté. Para ustedes los acontecimientos son más una casualidad que una relación causa-efecto.

Entonces surgen las posturas de “No eres tú, soy yo”. Cuando para terminar una relación de pareja argumentan que el problema no es que se haya terminado el amor, evadiendo esta circunstancia a través de imaginarios defectos de quien rompe la relación, lo que los convierte en no merecedores de la otra persona que es perfecta, lo cual sabemos que es imposible, pero sirve para evadir la verdad de que se acabó el amor o encontraron a alguien mejor, pero no tienen el valor de asumirlo.

También aquello de “se rompió”. Como si las cosas se rompieran de la nada, por sí mismas en un intento de autodestrucción para que nadie sea responsable y todos se mantengan en su zona de confort. Esperando que milagrosamente la situación se arregle por sí sola, sin hacer nada, sin gritar, sin exigir, sin preocuparse, sin convicciones, en medio del vacío.

Mejor aún, “yo no voté por el partido en el poder”, por lo tanto no me culpen, ni de las aprobadas o por aprobar reformas y sus consecuencias. Todo esto sin pensar que si no voté por nadie simplemente me desentendí de mis responsabilidades ciudadanas y en consecuencia perdí el derecho a reclamar y, si voté por otro partido, éste no tuvo la suficiente representatividad para tomar las riendas del asunto o para reclamar y exigir sus derechos en caso de haber sido despojado. Alguna razón de peso habrá en el fondo, de acuerdo a la ideo-sin-gracia mexicana.

Quizá no vale la pena mencionarlo, pero es también un claro ejemplo de a lo que me refiero. Un futbolista mexicano de cuyo nombre no quiero acordarme, que ha rechazado una y otra vez el acudir a las convocatorias para integrar la Selección Nacional de Futbol, sin tener el valor de comunicar las razones de su rechazo, saliendo con evasivas de no estoy en forma, ya sea física, mental e incluso cualquier otra. Sin reconocer que no se le da la gana o, peor aún, aprovechando que su indefinición me lo permite, especulo que tiene miedo.

Para finalizar me permito compartirles un párrafo del escrito El llanto de un mexicano, de Luis Donaldo Colosio Riojas. El cual me impactó y además habla de la inclinación del mexicano a evadir la responsabilidad de sus actos, así como de las consecuencias del “Yo no fui”.

“Me preocupan todos y cada uno de los miembros de mi familia, más de 112 millones de ellos, que miran al futuro sin un rumbo certero, ese rumbo que nuestros predecesores se negaron rotundamente a asegurar y que ahora miran con desconcierto alegando que ‘no es su culpa’. Y la pelea continúa, y las divisiones se incrementan y las diferencias se exaltan y nuestros niños, mientras tanto, sufren.”

Recuerden, humanos, que nos pueden seguir y enterarse de todas las barbaridades que descubrimos semana a semana en su planeta a través de nuestra emisión televisiva todos los domingos a las 22:30 horas Tierra y su repetición a la 1:00 de la madrugada por Cadenatres. Además, pueden buscarnos en las redes sociales como Facebook: “Grupo oficial mikorte informativo” o sigan a un servidor en Twitter: @monuelchangose

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