Con enorme antorcha, Rusia vulnera la atmósfera

La invasión rusa a territorio ucraniano está teniendo impactos negativos al ambiente, además de alimentar el calentamiento global. No hay que olvidar la amenaza nuclear generada al inicio del conflicto. Rusia cortó el suministro de gas natural a países como ...

La invasión rusa a territorio ucraniano está teniendo impactos negativos al ambiente, además de alimentar el calentamiento global. No hay que olvidar la amenaza nuclear generada al inicio del conflicto.

Rusia cortó el suministro de gas natural a países como Alemania, Bulgaria, Dinamarca, Finlandia y Países Bajos, en respuesta a las sanciones impuestas por la Unión Europea después de la invasión a Ucrania y, a través del gigante estatal Gazprom, está arrojando a la atmósfera enormes volúmenes de gases contaminantes debido a la quema del hidrocarburo en una gran antorcha ubicada en la frontera con Finlandia.

No se sabe a ciencia cierta el porqué de esta medida, es decir, si se trata de una orden del Kremlin como represalia o si es una cuestión técnica por almacenamiento.

La primera señal de alerta fue que, a inicios del verano, finlandeses ubicados en la frontera vieron en el horizonte una gran llama.

Así, de acuerdo con un reporte de la BBC basado en un análisis de la consultora noruega Rystad Energy, Gazprom quema alrededor de 4.34 millones de metros cúbicos de gas al día en la nueva instalación de gas natural licuado (GNL).

Para darnos una idea, es como si en la Ciudad de México se quemara diariamente el gas de 347 mil 200 pipas con una capacidad de 12 mil 500 litros cada una.

En dinero, Rusia quema gas a diario por un valor estimado de 10 millones de dólares, pero, más que esa pérdida económica, los impactos ambientales tienen a los científicos preocupados.

Y es que uno de los principales compuestos del gas natural es el metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono y, al quemarse, produce carbono negro y compuestos orgánicos volátiles, los cuales deterioran la calidad del aire y la salud de las personas.

Analistas de Rystad Energy calificaron la quema de gas ruso en la planta Portovaya como un desastre ambiental, ya que se emiten alrededor de nueve mil toneladas de dióxido de carbono al día, equivalente a las emisiones producidas en todo un año por más de mil 100 hogares estadunidenses de clase media.

Otro dato de alerta para los científicos es que ese carbono negro se suma al que de por sí se deposita en la nieve y el hielo del Círculo Polar Ártico, lo que acelera significativamente el derretimiento. Esta región se calienta cuatro veces más rápido que el resto del planeta en las últimas cuatro décadas, ha revelado una nueva investigación del Instituto Meteorológico de Finlandia, publicada en Communications Earth and Environment. Pero la zona del Mar de Barents, ubicada al norte de Noruega y Rusia, se calienta siete veces más veloz que la media mundial.

De ahí que sea alarmante la cantidad de gas natural que está quemando diariamente Rusia.

A eso hay que sumar que, por el corte de gas ruso, las naciones afectadas luchan por encontrar alternativas, pero están decantándose por fuentes de energía aún más contaminantes, más cuando se acerca el invierno.

La Unión Europea tiene prohibido el fracking, pero ha tenido que importar 15 mil millones de metros cúbicos de gas natural licuado extraídos de pozos de fracking hidráulico de Estados Unidos.

En Polonia, a pesar del verano ardiente, docenas de automóviles y camiones ya hacen fila en la mina de carbón Lubelski Wegiel Bogdanka, ante el temor de la escasez de combustible en invierno. Así, las personas esperan turno por uno, dos, tres o más días para abastecerse de carbón para la calefacción, según ha reportado la agencia Reuters.

El carbón es uno de los combustibles fósiles más sucios que hay y contribuye mayormente a la crisis climática. Rusia también es gran productor y, como ha frenado envíos, Europa, que importaba 45%, ahora ha tenido que sustituirlo por carbón de Colombia, Australia, Estados Unidos y Sudáfrica.

En específico, Países Bajos, Alemania, Polonia, Dinamarca, Francia, Italia y Ucrania están importando mayores cantidades de carbón sudafricano.

Este panorama podría no cuadrar con lo que han señalado analistas respecto a que el conflicto entre Rusia y Ucrania aceleraría la transición hacia energías renovables.

La semana pasada, Rick Duke, enviado especial adjunto de Estados Unidos para el Clima, en un foro en la Universidad Nacional de Australia, aseguró que la invasión rusa, que comenzó hace seis meses, es uno de los mayores impulsores geopolíticos para un cambio global hacia la energía renovable, pues la Unión Europea ha triplicado esfuerzos para implementar energías renovables y bombas de calor para electrificar la flota de vehículos en respuesta a esta crisis, pero eso llevará tiempo.

A seis meses de la invasión de Rusia a Ucrania, los impactos han sido muy negativos: precios elevados de los combustibles, regreso a otros fósiles y prácticas dañinas, inflación, escasez de insumos y problemáticas en las cadenas de suministro, entre otros, pero quizá aún tendrán que pasar más meses para cuantificar los daños en materia ambiental. Los objetivos globales sobre el clima están bajo amenaza.

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