Imaginar que alguien corrigiera a cuadro a la reina Isabel II no es fácil… pero alguna vez ocurrió... y el valiente fue sir David Attenborough, quien durante la grabación de un documental en 2018, mientras caminaban por los jardines de Buckingham Palace, se detuvo frente a un reloj solar que, curiosamente, estaba en la sombra y, con una pícara sonrisa, señaló lo evidente: estaba mal ubicado y difícilmente marcaría la hora exacta.
La reina lo miró, sonrió y le siguió la broma. Fue un momento ligero, casi cotidiano, entre dos personas que compartían algo más que haber nacido con unas pocas semanas de diferencia en 1926: ser referentes del Reino Unido –una como monarca, el otro como la voz que nos enseñó a entender la vida en la Tierra–.
Este mes se celebra el centenario del nacimiento del aclamado naturalista y defensor del medio ambiente, sir David Attenborough, quien durante décadas, con su voz inconfundible, nos ha llevado desde las profundidades del océano hasta las copas de las selvas tropicales –e, incluso, nos llevó en el viaje que hace la mariposa monarca desde Canadá y Estados Unidos hacia los bosques de Michoacán y del Estado de México–.
Más de 10 especies en el planeta, entre ellos una planta, un pez, una rana y un caracol, han sido nombrados en su honor –¿qué tan fantástico es eso?–; pero, además, con su labor ha logrado que selvas, mares y desiertos despierten emoción, interés y respeto.
Su influencia, además, no se ha quedado en la pantalla. En los últimos años, Attenborough se ha consolidado como una de las voces más escuchadas en los principales foros internacionales sobre cambio climático.
En 2021 fue designado People’s Advocate en la COP26 en Glasgow, donde inauguró la cumbre frente a jefes de Estado y líderes globales con un mensaje tan simple como poderoso: el futuro del planeta puede leerse en una sola cifra –la concentración de carbono en la atmósfera– y las decisiones que tomemos hoy determinarán si esa curva empieza, por fin, a descender.
No era la primera vez. Ya en 2018, en la COP24, llevó la “voz de la gente” a los tomadores de decisiones, advirtiendo que el cambio climático no es una amenaza lejana, sino una crisis inmediata que representa el mayor riesgo para la seguridad de la humanidad.
Lo notable es que Attenborough no habla como político ni como activista tradicional. Habla como alguien que ha observado el planeta a lo largo de casi un siglo –y que ha sabido traducir esa evidencia en una narrativa comprensible, directa y difícil de ignorar–.
Su capacidad para conectar ciencia, emoción y sentido de urgencia ha influido no sólo en millones de personas, sino también en líderes que hoy sitúan la acción climática en el centro de sus decisiones.
Este llamado está alineado con la forma en cómo el Reino Unido concibe su papel en la acción climática, al ser el primer país del G7 en comprometerse legalmente a alcanzar emisiones netas cero para 2050 y al desempeñar un papel clave en la diplomacia climática global, por ejemplo, con las finanzas verdes, la transición energética y la protección de la biodiversidad.
Y, tal como advierte Attenborough, el éxito en la acción climática sólo puede lograrse si hay un cambio en nuestras sociedades, economía y políticas públicas; y si lo hacemos mediante la cooperación.
En este sentido, México es un socio clave en esta tarea compartida. Al ser uno de los países más biodiversos, México es también altamente vulnerable a los impactos del cambio climático desde sequías más frecuentes, y fenómenos meteorológicos extremos hasta mayor presión sobre recursos hídricos y ecosistemas.
Juntos, el Reino Unido y México, hemos trabajado y lo seguiremos haciendo para acelerar la transición energética, movilizar financiamiento climático, fortalecer la resiliencia de comunidades y ecosistemas y crear cadenas de valor más sustentables.
Porque, a cien años de su nacimiento, el mejor homenaje que podemos rendirle a sir David Attenborough es tomar en serio su llamado.
Compártanme su visión en redes sociales, en X e Instagram: @SusannahGoshko y @UKinMexico.
*Embajadora del Reino Unido en México
