Hace unos días estaba viendo el tráiler de La Odisea, la nueva película del director británico Christopher Nolan. Entre escenas de acción, barcos legendarios y paisajes espectaculares, hubo una imagen que me llamó especialmente la atención. El lugar me resultaba extrañamente familiar.
La curiosidad me llevó a investigar, y descubrí que una de las locaciones utilizadas por Nolan fue el bosque de Culbin, en el noreste de Escocia. Pero ése fue sólo el comienzo. La producción también filmó en otros rincones británicos que parecen sacados de un mito griego: castillos frente al mar, costas dramáticas y paisajes que combinan historia, naturaleza y un ambiente cinematográfico incluso sin necesidad de efectos especiales.
Ese descubrimiento me llevó a recordar qué otras películas y series han tenido al Reino Unido como un protagonista silencioso. Porque el Reino Unido no sólo produce algunas de las historias más exitosas del mundo; también es uno de los grandes escenarios globales donde esas historias cobran vida.
Del viaducto de Glenfinnan, conocido por aparecer en Harry Potter, a los paisajes de Irlanda del Norte que se transformaron en los Siete Reinos de Game of Thrones; de las calles de Londres en las películas de James Bond a las montañas y lagos escoceses que han inspirado generaciones de cineastas, el Reino Unido se ha convertido en uno de los destinos más importantes para la producción audiovisual internacional.
Detrás de esas producciones hay una industria creativa que lleva años posicionando al Reino Unido como una referencia internacional.
Desde estudios cinematográficos y empresas de efectos visuales hasta desarrolladores de videojuegos, diseñadores, músicos y productores, el sector es muestra de que la creatividad y la innovación avanzan de la mano.
Por ello no sorprende que, en los últimos años, su crecimiento haya superado al de otros sectores económicos, consolidando al Reino Unido como una potencia creativa global.
Pero el alcance de estas producciones va mucho más allá de la pantalla. Cuando una serie o una película se convierte en un fenómeno global, millones de espectadores comienzan a preguntarse dónde se filmó esa escena que les emocionó o les robó el aliento. Así nace el llamado turismo cinematográfico.
Para muchos visitantes, el primer contacto con un destino británico ocurre en una sala de cine o una plataforma de streaming. Después llega el deseo de recorrer esas mismas calles, visitar esos castillos o contemplar esos paisajes con sus propios ojos.
Ésta es la idea detrás de la campaña Starring GREAT Britain, que invita a los viajeros a descubrir los lugares reales que protagonizan tantas historias memorables. La campaña muestra cómo los paisajes, ciudades, castillos y sitios patrimoniales del Reino Unido son, en muchos sentidos, personajes de esas producciones.
Al final, lo que comenzó para mí como una escena intrigante en un tráiler terminó siendo un recordatorio del enorme poder de las industrias creativas. Películas como La Odisea no sólo entretienen. También proyectan talento, generan empleo, impulsan innovación, atraen inversión y muestran al mundo la diversidad cultural y geográfica del Reino Unido.
Quizá ésa sea la verdadera magia del cine: convertir un bosque escocés, una costa de Gales o una calle de Londres en la puerta de entrada para que millones de personas descubran una nación entera.
Porque, siendo honestos, los lugares que descubrimos a través de producciones de cine y televisión permanecen mucho tiempo después de que se pone la pantalla en negro.
Y esa capacidad de inspirar curiosidad, atraer visitantes y mostrar al mundo el talento de quienes están delante y detrás de la cámara es, quizá, una de las mayores fortalezas de las industrias creativas británicas.
Cuéntenme, ¿qué lugar británico de su película o serie favorita les gustaría visitar? Compártanmelo en redes sociales: @SusannahGoshko y @UKinMexico.
*Embajadora del Reino Unido en México
