No es un adiós, es un “hasta pronto”
Desde la primera vez que pisé México me enamoré de sus sonidos, cultura y sabores.
Por Amy Clemitshaw*
Estimados lectores, ésta no es la primera vez que nos comunicamos en esta columna, pero lamentablemente será la última. A finales de este mes haré las maletas y me despediré de mi hogar durante los últimos cuatro años: México.
Puse un pie por primera vez dentro de este maravilloso país cuando lo visité como turista en 2004. Fue amor a primera vista. Me enamoré de los sonidos de la Ciudad de México, los sabores de Oaxaca, la cultura de Chiapas, las playas de Puerto Escondido y las vistas de Tulum. Desde ese primer encuentro soñé con regresar y nunca imaginé que lo haría 15 años después como embajadora adjunta del Reino Unido. ¡Qué viaje ha sido!
Mi esposo, Dom, piso suelo latinoamericano por primera vez con apenas dos palabras de español. La buena noticia es que él siempre estuvo dispuesto a la aventura. Ésa es la vida del esposo de una diplomática. Él, a diferencia de mí, aprendió español mexicano desde el día uno.
Desde el inicio me di cuenta que era muy afortunada de liderar a un equipo capaz, comprometido y apasionado. Nos pusimos manos a la obra construyendo sobre los sólidos cimientos del comercio y creando vínculos con turistas, inversores, estudiantes y profesionales del sector creativo que unen a nuestros dos países.
Trabajando con nuestros amigos mexicanos construimos un marco firme para apoyar a las empresas mexicanas y británicas cuando el Reino Unido obtuvo una política de comercio exterior independiente después de salir de la Unión Europea. Me enorgullece ver que las negociaciones para un acuerdo comercial bilateral moderno y aún más ambicioso con México están avanzando correctamente.
A pesar de la tristeza y perturbación de la pandemia, nuestros vínculos culturales y educativos han florecido. El Reino Unido es el segundo destino internacional de los estudiantes de maestría mexicanos. Durante mi estadía, 206 de ellos obtuvieron una beca Chevening del gobierno del Reino Unido.
Jamás olvidaré cuando acompañé a Palacio Nacional al embajador a presentar sus cartas credenciales al Presidente. Pero, sobre todo, siempre recordaré ver nacer y crecer a mi hijo, siendo parte de una comunidad, país y cultura maravillosa. Él siempre será mi mayor lazo con México.
A pesar de que mi tiempo en México está por concluir, siempre lo llevaré en mi corazón. Me enseñó la importancia de un abrazo, de sentir a las personas que quieres cerca de ti y, especialmente, que dos culturas son mejores que una.
Después de cuatro años, mi familia y yo regresamos a Londres. Vamos a extrañar la diversidad de la comida mexicana, la calidez de la gente y los paisajes e historia que nunca dejaron de sorprenderme. Tengan por seguro que regresaremos como parte de las 500 mil personas británicas que visitan México anualmente.
Mi partida coincide con el mes del Día Internacional de las Mujeres en la Diplomacia, así que, colegas lectoras, muchas felicidades. Esta mujer diplomática se siente afortunada de ser parte de una profesión que le ha dado la oportunidad de conocer y hacer amistad con un país cuya gente es tan amable, trabajadora y creativa.
Gracias por estos maravillosos cuatro años.
¡No es un adiós, es un hasta pronto!
Amy
*Embajadora adjunta del Reino Unido en México.
Síguela en @AmyClemitshaw.
