Corresponsabilidad para el desarrollo, la seguridad y la paz

La corrupción es un corrosivo en la sociedad que afecta a todos, y sólo trabajando juntos podemos esperar enfrentarla de manera eficaz

Por: Duncan Taylor

La semana pasada reflexionaba sobre nuestro deber y compromiso para proteger a los más vulnerables, un tema que me llevó a pensar en nuestras responsabilidades individuales y colectivas como parte de la sociedad.

Esta semana, al conmemorarse el Día Internacional contra la Corrupción, se hace más claro el concepto de corresponsabilidad, cuyos principios se esbozaron originalmente en Reino Unido en la Carta Magna en en el año 1215, ya que la corrupción es un mal global con repercusiones principalmente en la dimensión local y, desafortunadamente, las personas más vulnerables resultan siempre las más afectadas. La corrupción es un corrosivo en la sociedad que afecta a todos, y sólo trabajando juntos podemos esperar enfrentarla de manera eficaz y duradera. Por eso, en temas de corrupción y Estado de derecho el gobierno de Reino Unido está comprometido con seguir colaborando con México a través del Fondo Prosperidad; como lo establece la campaña de este año de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), #UnitedAgainstCorruption, la lucha es de todos unidos y colaborando por alcanzar sociedades más justas que promuevan el desarrollo económico y la paz.

Como miembros constructivos y decentes de la comunidad internacional, Reino Unido y México estamos llamados a tomar nuestra parte de responsabilidad para alcanzar el objetivo 16 de la Agenda 2030 de Desarrollo Sustentable: sociedades libres de corrupción: más justas, incluyentes y con mayores índices de paz y desarrollo. Con este objetivo tan importante, mi gobierno actualmente está desarrollando políticas internas y acciones con países amigos con miras de alcanzar los compromisos acordados en la Cumbre Global de Anticorrupción de Londres en 2016; entre ellos, el generar un Centro de Coordinación Global Anticorrupción, promover mecanismos para prevenir el lavado de dinero y facilitar la recuperación de activos provenientes de actos de corrupción.

En el ámbito local, la corresponsabilidad se da tanto entre individuos como entre la sociedad civil y los sectores público y privado. En México, los primeros pasos se observaron con los esfuerzos de la sociedad civil y el sector privado en torno a la Ley 3de3, que en conjunto con el gobierno está dando los primeros frutos con la promulgación de la nueva legislación en la materia. Asimismo, reconocemos la importancia de la creación del Sistema Nacional Anticorrupción y los locales, así como los mecanismos de fiscalización que promueven principios de integridad, además de exigir la rendición de cuentas de públicos y privados.

Pero considerando que el costo de la corrupción en México está valuado en 9% del Producto Interno Bruto (según el Banco Mundial) y que 44% de las empresas en el país han reconocido haber pagado un soborno (de acuerdo con datos del IMCO), es claro que quedan varios retos importantes por delante, incluyendo el nombramiento del fiscal anticorrupción, la creación de la plataforma nacional digital o el desarrollo de regímenes de responsabilidad y ética corporativa.

Como parte de la corresponsabilidad, es clave colaborar, intercambiar experiencias y trabajar de la mano con nuestros socios y amigos para enfrentar el reto común: debemos reconocer cuando nuestros socios y amigos han avanzado en temas relevantes, pero también comentar los temas pendientes con el fin de colaborar para encontrar soluciones conjuntas, como lo hicimos hace unas semanas en Viena, durante la Conferencia de los Estados Parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, o el 6 de diciembre en el evento organizado por la Coparmex en la Ciudad de México.

Espero sus comentarios en london.eye@fco.gov.uk y síganos en Twitter: @ukinmexico y @DuncanJRTaylor.

*Embajador de Reino Unido en México

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