No me dijeron que tenía que venir

La poca información pública que puede encontrarse en el portal de la Cámara de Diputados deja ver que en el primer periodo ordinario de sesiones del primer año de trabajo de la LXVI Legislatura hubo un total de 88 diputados faltistas, que acumularon 179 inasistencias. Luego de vencer el periodo de entrega de justificantes de ausencias, la lista oficial quedó en 18 faltistas que acumularon 20 inasistencias

Inmersos en el escándalo, porque el diputado morelense Cuauhtémoc Blanco decidió “trabajar” desde una cancha de pádel, los morenistas intentan poner orden en el elevado ausentismo que registra su bancada en la Cámara de Diputados, pero se enfrentan a una resistencia que incluye culpar al partido mismo, porque les exige hacer campaña permanente en sus distritos y, para los inconformes con la obligación a asistir a San Lázaro, no pueden hacer todo al mismo tiempo.

El 21 de octubre, el líder de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, hizo público que había solicitado a toda la bancada en San Lázaro, integrada por 253 diputados federales, que debían asistir a las sesiones del pleno, que se realizan martes y miércoles, y que ya no habrá posibilidad de que lo hagan a distancia.

Incluso informó que en especial había pedido a 80 legisladores que se presentaran, dado que eran quienes más inasistencias tenían.

El llamado de Ricardo Monreal tuvo efectos, lentos, pero los tuvo, al grado de que en la sesión del 4 de noviembre pasaron asistencia 251 de los 253 integrantes de la bancada Morenista en la Cámara de Diputados y uno de los ausentes fue Manuel Espino, que está enfermo y tiene la justificación plena de su falta.

Pero la inconformidad tuvo varias voces en las sesiones privadas que la bancada de Morena tiene previas a la realización de la sesión del pleno.

De acuerdo con el relato de diversos diputados morenistas, algunos de sus compañeras expresaron su inconformidad por ser obligados a asistir, incluso entre ellos hubo quien dijo, literal: “A mí no me dijeron que tenía que venir”, y que no era correcto que ahora le cambiaran las reglas del juego.

Hubo también quien dijo que ellos se quedan en sus distritos, porque hacen el trabajo permanente de tierra que les ha exigido Morena a todos sus diputados federales y senadores; realizan asambleas informativas y están al pendiente de que las bases partidistas crezcan; por eso, ellos no pueden asistir presencialmente a las sesiones del pleno de la Cámara de Diputados, porque o atienden los compromisos del partido o vienen a la Ciudad de México a votar.

Aunque parezca insólito, a un año de existencia de la LXVI Legislatura, que empezó el 1 de septiembre de 2024, hasta ahora, algunas diputadas federales se enteran que entre sus obligaciones está el asistir a las sesiones del pleno. Su idea del trabajo como legislador federal es hacer tareas partidistas en sus distritos y conectarse vía internet para votar.

El tema de la molestia entre quienes no quieren asistir presencialmente a San lázaro no es el único que enfrenta la bancada en su cotidianidad. También hay algunos diputados que siempre quieren que les paguen un extra por algunas de las tareas que realizan o si se quedan en la madrugada, porque deben gastar más en su alimentación y en pagarle a choferes y ayudantes, y buscan que si la bancada no puede darles ese dinero, que sea la Cámara como institución la que lo haga.

La poca información pública que puede encontrarse en el portal de la Cámara de Diputados deja ver que en el primer periodo ordinario de sesiones del primer año de trabajo de la LXVI Legislatura hubo un total de 88 diputados faltistas, que acumularon 179 inasistencias. Luego de vencer el periodo de entrega de justificantes de ausencias, la lista oficial quedó en 18 faltistas que acumularon 20 inasistencias.

En el segundo periodo de sesiones, que se desarrolló del 1 de febrero al 30 de abril de este año, se registraron 55 diputados faltistas que acumularon 142 inasistencias. Parece increíble, pero a ocho meses de terminar el periodo, todavía no es posible encontrar la información pública de cuántos de ellos justificaron sus inasistencias.

Fue posible conocer que después del llamado de Ricardo Monreal, hay 45 diputados morenistas que justificaron 56 inasistencias registradas en septiembre y octubre. Jessica Saiden Quiroz sumó cuatro inasistencias que justificó y con ello fue quien más ausencias quitó de su historial.

Por supuesto que hay diputados que sí asisten y cumplen con sus tareas, pero la inconformidad del grupo que no sabía que debía ir a San Lázaro refleja el pésimo perfil de nuestros representantes populares.

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