El poder real del Poder Judicial no nació de las urnas
De acuerdo con el párrafo 12 del artículo 100 de la Constitución Política, el nuevo Órgano de Administración Judicial “contará con independencia técnica y de gestión, y será responsable de la administración y carrera judicial del Poder Judicial”.
Estamos a unas semanas de tener un nuevo Poder Judicial y es tiempo de hablar del verdadero poder que existirá en el Poder Judicial y que no emanó de las urnas, sino que nacerá de la volunta directa de Morena para controlar el dinero, las plazas, las promociones, los triubunales, los colegiados y las evaluaciones de los mil 671 juzgadores federales, incluidos ministros de la Corte, magistrados electorales y los nuevos magistrados de disciplina: el Órgano de Administración Judicial (OrgAJu).
De acuerdo con el párrafo 12 del artículo 100 de la Constitución Política, el nuevo Órgano de Administración Judicial “contará con independencia técnica y de gestión, y será responsable de la administración y carrera judicial del Poder Judicial.
“Tendrá a su cargo la determinación del número, división en circuitos, competencia territorial y especialización por materias de los Tribunales Colegiados de Circuito, de los Tribunales Colegiados de Apelación y de los Juzgados de Distrito; el ingreso, permanencia y separación del personal de carrera judicial y administrativo, así como su formación, promoción y evaluación de desempeño; la inspección del cumplimiento de las normas de funcionamiento administrativo del Poder Judicial; y las demás que establezcan las leyes”, dice la Constitución.
Hay una reforma legal en génesis legislativa, propuesta por la Presidenta de la República, para que este órgano, que en este texto sistetizaremos como OrgAJu, será el responsable de designar a los nuevos “jueces sin rostro”.
El mismo artículo 100 constitucional precisa que estará formado por personas “con experiencia profesional mínima de cinco años; y contar con título de licenciatura en derecho, economía, actuaría, administración, contabilidad o cualquier título profesional relacionado con las actividades del órgano de administración judicial, con antigüedad mínima de cinco años; y no estar inhabilitados para desempeñar un empleo, cargo o comisión en el servicio público, ni haber sido condenados por delito doloso con sanción privativa de la libertad”.
Serán cinco. Uno designado de manera directa por la Presidenta de la República. Otro más por el voto de las dos terceras partes del pleno del Senado, que actualmente se forma de manera exclusiva por Morena y sus aliados del PT y del Verde, incluidos los neomorenistas que llegaron al Senado con los votos que los ciudadanos le dieron al PAN, al PRI y al extinto PRD.
Y tres más serán nombrados por ocho votos de los nueve ministros que integrarán el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). La regla establece que deben ser seis votos, pero en el sexto transitorio dice que por única ocasión, en su integración inicial, serán ocho votos de los ministros filo morenistas.
La Constitución dice que el día que los magistrados del Tribunal de Disciplina Judicial rindan protesta, el 1 de septiembre, deberá estar integrado el nuevo y poderoso OrgAJu.
¿Recuerda que esta reforma al Poder Judicial tuvo como una de sus motivaciones acabar con la “cuota” de grupos o fuerzas políticas para designar ministros y magistrados?
Bueno, pues se mantiene la rebatiña de grupo y fuerzas políticas, pero ahora sólo en el interior de Morena para decidir quién se quedará en los cinco asientos de estas personas super poderosas.
Por los corrillos judiciales y del Senado ya suenan decenas de nombres, entre ellos los excandidatos a ministros como Sergio Molina, a quien señalan como cercano a Arturo Zaldívar; de Natalia Téllez; de Isaac de Paz; de Néstor Vargas, director general jurídico de la Secretaría de Gobernación y Jorge Mata Gómez, excandidato a magistrado de Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y muy cercano a su presidenta, Mónica Soto.
Por supuesto que la lista crecerá con la cercanía del 1 de septiembre, pero desde hoy ya se ve que el pastel de las cuotas ya no se repartirá entre el oficialismo y la oposición.
Ahora el pastel es todito para el oficialismo. En este caso, ni las urnas hablarán.
