Otro revés (benéfico) para la Presidenta

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Al momento de escribir esta columna, el Senado todavía no votaba el llamado Plan B de reforma electoral. Sin embargo, ha trascendido que se aprobará todo menos el anticipo de la revocación de mandato para las elecciones intermedias de 2027.  

Si es así, será una victoria más para el Partido del Trabajo (PT), supuesto aliado de Morena, que rechazaba esta propuesta. Gana un partido que estuvo a punto de perder el registro hace 11 años, que lo salvaron mañosamente el PRD (desaparecido) y el PRI (a punto de desaparecer), pero que hoy cuenta con un enorme poder para chantajear a su socio mayoritario. 

Sale perdiendo, de nuevo, la Presidenta que ya fue derrotada cuando no pasó el Plan A en la Cámara de Diputados y ahora con la exclusión del principal elemento del Plan B (revocación de mandato en 2027) dejando la reforma en un par de asuntos menores que nada tienen que ver con la materia electoral. 

En Palacio Nacional, sin embargo, deben estar celebrando porque por fin terminó la pesadilla de una reforma mal diseñada y negociada que terminó en un fracaso que generó muchos costos y nada de beneficios. 

Creo que también deben celebrar que haya quedado fuera lo de la revocación del mandato porque el país no está para que la Presidenta se distraiga en una elección para ver si se queda o no en su puesto. 

Lo que requerimos los mexicanos es que se quede y concentre en resolver los múltiples problemas que enfrenta este país en un contexto internacional muy complicado. 

Debe sacar adelante la negociación del tratado de libre comercio con EU. Debe seguir deteniendo las tentaciones de Trump de intervenir unilateral y militarmente en México para enfrentar al crimen organizado. Debe recuperar la confianza de los inversionistas para lograr un mayor crecimiento económico. Debe elaborar planes de contingencia con el fin de minimizar los impactos que está generando la guerra en Oriente Medio.

Ni qué decir del esfuerzo para continuar mejorando la seguridad y el sistema de salud pública que está en las ruinas después del sexenio pasado. 

Más todos los problemas que cotidianamente ocurren en un país tan grande y complejo como México. 

Necesitamos una Presidenta concentrada y enfocada, no en campaña para apoyar a su partido de manera oblicua con el pretexto de una supuesta revocación de mandato. 

Además, puede ser una entelequia la idea de que la aparición de la Presidenta en las boletas de 2027 jale más votos a favor de Morena. 

Se parte de la premisa que Sheinbaum es una mandataria muy popular. Lo es en las encuestas que se publican. Sin embargo, hay otras, no públicas, que traen su aprobación a la baja. 

El encuestador Jorge Buendía ha demostrado que existe una relación entre el Indicador de Confianza del Consumidor (el ICC del Inegi mide cuán optimistas o pesimistas se sienten las personas sobre su situación económica, la de su familia y del país) y la aprobación presidencial. A mayor optimismo del consumidor, mayor la aprobación con el presidente en turno. 

En octubre de 2024, justo con el arranque de Sheinbaum, el ICC alcanzó 49.4 puntos, el nivel más alto desde que se tiene registro (2001). Posteriormente, la confianza se moderó o retrocedió. En febrero de este año, el indicador se situó en aproximadamente 44.4 puntos. Esto sería consistente con una baja en la popularidad de Sheinbaum que reportan algunas encuestas. 

Aceptemos, sin embargo, que la Presidenta sigue con tasas altas de aprobación. Nada asegura que para junio de 2027 se mantengan ahí, sobre todo como está el mundo. Un evento exógeno negativo aunado a una mala reacción del gobierno podría desplomar la popularidad presidencial poniendo en peligro su permanencia en el puesto si hay revocación de mandato el año que viene. 

Supongamos, de nuevo, que la Presidenta sí llega a junio de 2027 con una popularidad alta. Estudios académicos han comprobado que una aprobación presidencial positiva se asocia con un mayor porcentaje de voto para el partido gobernante. Hay correlación, pero no causalidad. Además, se ha comprobado que la correlación se reduce cuando predominan factores económicos adversos o fuerte competencia local. Esto nos dice dos cosas: una, que la popular Presidenta no necesita estar en la boleta para jalar más votos a favor de su partido y, dos, que la popularidad presidencial no es la única variable que determina el voto favorable para el partido gobernante. 

En suma, no creo que la Presidenta gane mucho adelantando la revocación del mandato en 2027, pero que sí generaría riesgos potenciales. Mejor que se concentre en gobernar bien. Son suficientes los fierros que tiene en la lumbre como para andar buscando otros muy arriesgados. 

VACACIONES

Este columnista tomará unos días de vacaciones por lo que Juegos de poder se volverá a publicar el miércoles 8 de abril.