¿Por qué me equivoqué?

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder 

El miércoles pasado, en este espacio argumenté que el llamado Plan B de reforma electoral de la Presidenta era un intento para salvar cara después del fracaso del Plan A.  

Me equivoqué. 

Me fui con la finta de que finalmente Morena y el gobierno federal habían hecho las paces con sus aliados, el PT y el Verde, después de que estos partidos votaran en contra de la iniciativa original de Sheinbaum. Juntos, los principales líderes de los tres partidos de la coalición gobernante habían realizado un evento donde anunciaron “Respaldo Total al Plan B” como proclamaba la escenografía que los acompañaba. 

Resulta que el susodicho “respaldo total” no existía. 

Ahora nos enteramos de que el PT no está a favor de uno de los elementos centrales, quizá el más importante del Plan B: que la revocación de mandato de la Presidenta se lleve a cabo el mismo día de las elecciones intermedias de 2027 y que la mandataria pueda hacer campaña a su favor. 

Legisladores del PT consideran que Morena se beneficiará en detrimento de sus aliados si la Presidenta aparece en las boletas de la intermedia. Argumentan que esta propuesta no estaba acordada con ellos cuando sus líderes salieron a presumir el supuesto “respaldo total al Plan B”. Raro, porque, en días anteriores al evento, varios medios ya habían filtrado lo que venía en la iniciativa presidencial que incluía la modificación de la fecha de la revocación de mandato. 

Ingenuamente yo creí que Morena y el gobierno habían realizado la operación política para reconciliarse con sus aliados y salvar la cara después del fracaso del Plan A, la primera división de la coalición gobernante que acaba con una votación en contra de una reforma constitucional propuesta por el Ejecutivo. Pensé que el Plan B ya estaba planchado con el fin de recuperar algo del prestigio, dignidad y respeto que perdió la 4T al haberse fragmentado. Que, con la foto de todos los líderes de los tres partidos, la unión había regresado y el Plan B transitaría sin menores contratiempos por el Congreso. 

Sí, me equivoqué, por creerles a los de la 4T. 

Se me olvidó lo mentirosos e ineptos que son. 

De nuevo se hace evidente que la operación política de este gobierno es un desastre.

¿Cómo hacen un evento donde prometen “respaldo total” a la iniciativa presidencial si todavía no tienen comprometido el apoyo de uno de sus socios?

¿O será que el socio aceptó y luego se echó para atrás?

¿Estará el PT jugando rudo con el gobierno para sacarle más cosas de último momento a Morena y el gobierno?

¿Querrán más candidaturas para la elección de 2027?

No lo sé. 

Lo que me queda claro es que, al momento de escribir estas líneas, no existe la certidumbre de que el Plan B pasará tal y como lo envió la Presidenta. 

Algunos morenistas creen que, al final, el PT dará su brazo a torcer y sí veremos el manoseado “respaldo total al Plan B”. 

Si no es así, y el PT se sale con la suya con su más reciente chantaje (ya sea con un cambio a la iniciativa original, por ejemplo, que la revocación de mandato sí se lleve a cabo en 2027 pero en fecha diferente a las elecciones intermedias, quizá en agosto, o que este partido acepte la propuesta presidencial a cambio de obtener más candidaturas para la elección del año que viene), veremos otro revés político para el gobierno. 

La Presidenta no habría logrado la aprobación del Plan A y la del B habría demostrado, de nuevo, una falta de capacidad en la operación política por parte del gobierno. 

A todo este caos que no acaba de resolverse hay que sumar la mala redacción de otras partes de la iniciativa del Plan B. Increíble cuando hay una Comisión Presidencial a la que se le paga para supuestamente hacer un trabajo meticuloso de la reforma electoral. 

La propia Secretaría de Gobernación ya reconoció que omitió la equidad de género en los gobiernos municipales por error y solicitó que los legisladores corrigieran dicha laguna. 

Además, por una mala redacción en los artículos referentes al número mínimo y máximo de regidores, contrario al objetivo declarado de austeridad, la propuesta provocaría el aumento de éstos en más de mil municipios que hoy tienen menos de siete y se verían obligados a incrementarlos a esta cifra. 

Jorge Zepeda ha definido a Sheinbaum como la “izquierda con Excel” por el sesgo técnico que tiene este gobierno a diferencia del anterior. Queda claro que en dicho software no existe una fórmula para resolver las operaciones políticas. Se nota porque, como hemos visto en estos últimos días, nomás no se les da resolver las grillas dentro de su coalición, lo cual genera un desastre tras otro. No pueden ni siquiera salvar algo de cara después de un fracaso. Y pues sí, hacen que algunos nos equivoquemos por ingenuamente creerles a sus embustes.

X: @leozuckermann

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