Un cuento en minutos
El planeta rojo, de Ray Bradbury 19202012.Marte tiene uno de los climas más calurosos del Sistema Solar. Y, aunque hubo una reforestación importante, los constantes ataques al territorio marciano y la población terrestre imposibilitada para mandar suministros, ...
- El planeta rojo, de Ray Bradbury (1920-2012).
Marte tiene uno de los climas más calurosos del Sistema Solar. Y, aunque hubo una reforestación importante, los constantes ataques al territorio marciano y la población terrestre imposibilitada para mandar suministros, después de la gran guerra, hicieron del planeta un lugar habitado por locos, soñadores y marginados; que, simplemente, un día lograron manipular la comunicación directa con la Tierra y únicamente mandaron, por radio, cuatro grabaciones que dejaron más dudas que respuestas.
GRABACIÓN 1
La segunda expedición a Marte deja en claro que el encuentro entre dos especies es siempre nebuloso. Por razones más que obvias, los miembros de la tripulación que aterrizó en Marte fueron llevados a un manicomio. Era evidente que todo era producto de la imaginación de alguien o algo. No era posible concebir un viaje interespacial, la existencia de la nave fue un problema que se explicaba fácilmente con las alucinaciones en segundo grado, dominadas por los habitantes marcianos, que implicaban crear una imagen percibida por todos los sentidos. Murieron a manos de su psiquiatra, que al final se suicidó, como bien lo relató Ray Bradbury en sus Crónicas marcianas. Sin embargo, el norteamericano no dijo que el capitán de la segunda expedición no murió, se infiltró en la sociedad marciana y fue una pieza clave en la época conocida como La restauración.
GRABACIÓN 2
Leo las mitologías de los habitantes, ya muertos, de Marte, y veo la imagen gemela de sus astros. Pienso en el fuego azul y verde; y en los hombres de caras plateadas que vi danzando en lienzos guardaos en los edificios de este planeta oxidado. Elijo no regresar nunca más a la Tierra y pido al triunvirato terrestre deje de construir cohetes, porque apenas aparezcan en nuestros radares los destruiremos.
GRABACIÓN 3
Hay jóvenes familias en el territorio marciano. Hemos erradicado las enfermedades y la muerte del cuerpo sucede de forma programada. Los nacimientos no tienen restricción alguna, lo que ha provocado un aumento desmedido de la población. Decretamos olvidar la vida en la Tierra.
GRABACIÓN 4
Un jovencito marciano aulló horas cuando alguien disparó un petardo muy cerca de él y lo dejó ciego unos segundos. En medio del dolor y la desesperación, un hombre lo tomó entre sus brazos y le aseguró que todo estaba bajo control. El pequeño le gritó “¡Vete!”. Días más tarde, la piel del jovencito apareció vacía en medio del bosque en llamas.
GRABACIÓN 5
El señor K se despertó muy temprano para contemplar la alineación de las dos lunas marcianas y el Sol. Su esposa, la señora K, sirvió comida que sacó de latas polvorientas y se acomodó en el porche al lado de su marido y dijo soñadora:
—Tom, estaría feliz de ver el eclipse.
Seguro tomaría su cámara y sacaría fotos que después estarían en todos los diarios. Seguramente también aparecerían en los quioscos de las ciudades terrestres y es posible que nos invitaran a alguna exposición de él.
La señora K veía el eclipse reflejado en el suelo y recordaba el cabello de Tom, sus mejillas rojas, sus ojos chispeantes, luego su muerte, su piel ya marchita y el gran deseo que tenía de abrazarlo una vez más.
Y levantó la cabeza y era Tom su hijo, nuevamente vivo y sonriendo.
