Frasquitos de lágrimas

Después de algunas horas de llanto incontenible me preocupé, los que me vieran podrían decir que estaba realmente enojada con la vida, pero no.Desde que me desperté, noqueada por el sueño, comencé a llorar. No había forma de callar mi llanto. Me arreglé con ...

  • Después de algunas horas de llanto incontenible me preocupé, los que me vieran podrían decir que estaba realmente enojada con la vida, pero no.

Desde que me desperté, noqueada por el sueño, comencé a llorar. No había forma de callar mi llanto. Me arreglé con bastante dificultad porque las lágrimas no paraban y yo francamente no me sentía triste. De hecho, se podría decir que había tenido una muy buena semana, me comí un pollo entero que hice al horno, también había tenido la oportunidad de platicar con mis alumnos y mis compañeros de trabajo de cosas triviales que me brindaron la felicidad de lo cotidiano.

Después de algunas horas de llanto incontenible me

preocupé, los que me vieran podría decir que estaba realmente enojada con la vida, pero no. Supongo que, como cualquier expulsión excesiva de agua del cuerpo, me podría hacer daño y, como perdería además sales, opté por utilizar agua para limpiarme también, y después de sólo un día de llanto, tenía herida la piel, entonces me puse unos conos de plástico con colchones absorbentes alrededor de los ojos, para retener las lágrimas.

Le hablé a mi mejor amigo, que es médico, y le conté lo que me estaba pasando. Después de reírse por la foto que le mandé con los extraños contenedores de lágrimas, me dijo que no recordaba un caso similar, pero era posible que una infección estuviera causando la expulsión excesiva de líquido. Fui al oftalmólogo y después de contener la risa con la mano me examinó, mientras limpiaba constantemente mi llanto. Me mandó medicamentos y pomadas, pero no dejé de llorar.

Mandé a fabricar un mejor contenedor de llanto y tomaba mucha agua con sales, pero aún así comencé a adelgazar. Salir a la calle me causaba mucha incomodidad, no sólo por mi aspecto de investigadora oceánica, sino porque el sol me hacía mucho daño y comencé mejor a pasear por las noches como en los cuentos que escribí de adolescente.

Me entristecía tirar mis lágrimas, sé que resulta extraño, pero así fue. Por eso las comencé a guardar en frasquitos, después de un tiempo ya tenía un librero grande lleno de envases de cristal con mis lágrimas, y descubrí algo francamente raro, en los cuerpos de las botellas se reflejaban escenas miniatura de momentos de mi vida, eran como fotografías tridimensionales reducidas. Era evidente que estaba tratando de darles un significado a las lágrimas que llevaban acompañándome tanto tiempo, así que regalé los frascos a los hombres que iban pasando, no me atreví a deshacerme de mis lágrimas.

Debí haber derramado ese líquido en la tierra, o sobre el agua, o en los desperdicios, fue un error lo que hice. Pero yo sentía que eran parte de mi cuerpo, ¿debí habérmelas tragado? Los desconocidos se tomaron mis lágrimas y se emborracharon, me encontraron leyendo un libro verde en un parque como un pez con mis lentes especiales y me olieron. Yo fui la culpable de que hoy ellos estén sentados comiéndose mi corazón que aún late, tomando alcohol a mi salud y saboreando la sangre que se les escurre por los dientes. Ahora ya sólo soy una gota roja sobre el

mantel blanco.

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