Entrelazados
Quieren adueñarse de esa historia, quieren gritarle al mundo que tuvieron esa imaginación. Pero sólo atinan a desesperarse porque se saben incapacesde crear tanta belleza.
Se propusieron escribir este texto en unos minutos, no se detendrán, no corregirán. Quieren que fluya libre el pensamiento. Teclearán hasta el final, sin parar. Hay muchas posibilidades y no se deciden por ninguna, ¿escribirán ficción, crítica literaria? Recuerdan una historia que les gustó, en ella un hombre que despierta con miedo de despertar, le crece un ala, lo sorprendente es que esa protuberancia pronto es una mujer desnuda de la que se descubre enamorado. Quieren adueñarse de esa historia, quieren gritarle al mundo que tuvieron esa imaginación. Pero sólo atinan a desesperarse porque se saben incapaces de crear tanta belleza.
Desde muy temprano se despertaron inquietos, comenzaron a cocinar y a barrer, además de poner adornos, habían decidido que hoy sería bueno tomar el camino del movimiento y, además, me impusieron el reto de escribir un texto en pocos minutos, porque no querían engañarme, deseaban que el pensamiento surgiera puro como si ellos fueran los diez pies de un bailarín extraterrestre. Y comenzó a llover y supe que las cosas se pondrían raras. No paraban de moverse y escribían cualquier cosa en el teclado. Por eso pusieron un tiempo y una meta. Pero ahora las palabras no les hacen ningún sentido y el reloj sigue corriendo.
No puede surgir una historia de diez tipos que no logran ponerse de acuerdo, que chocan con una máquina de forma enloquecida, sienten una profunda desesperación. Quieren escribir algo muy interesante, apasionante, pero, como bien sabemos, los textos no resultan de buenas intenciones, sino de un trabajo tenaz y quien puede atrapar la belleza en tan poco tiempo con unos tipos exaltados y curiosos de más, que no paran de golpearse contra las letras luminosas.
Ahora estos dedos, que se han caracterizado por ser apartados y sombríos, tienen la autoencomienda de escribir algo hermoso. Sufren, pero hay una secreta satisfacción en eso. Sueñan que un día un puñado de jóvenes descubrirán su talento, y eso es absurdo, no pueden tener una mejor fantasía literaria. ¿Por qué no logran verse como unas manos famosas?
En lugar de eso, piensan en historias raras, me cuentan: comenzamos a vivir hace unos minutos en este texto. Nos han dicho que el mundo surge de nuestro cuerpo, y eso es muy probable. Nos molesta no haberlo notado antes. Hoy decidimos que todo es bello y amarillo. Hoy decidimos que todos coman miel, nueces y se embarren los dedos, y canten bajo el sol sobre un campo de margaritas, beban vino blanco y se descubran con miedo de despertar, pero entrelazados.
