Cuentos de terror y locura del Japón

El tema principal es lo humano que teme a lo desconocido, pero aún así avanza. Los nipones son además expertos en hablar de amores imposibles. El mismo Haruki Murakami hereda ese rasgo en Tokio blues.

¿Por qué sientes atracción por la literatura japonesa? Me relaja, respondí. Me siento reflejada. Descubro que sus fantasías también son las mías, pero, sobre todo, siento que estoy recordando algo ya vivido. El tema principal es lo humano que teme a lo desconocido, pero aún así avanza.

La literatura del Japón es la melancolía, la espera, la enfermedad. Así como los franceses transmiten como nadie la perversión, y los rioplatenses lo raro, los nipones son además expertos en hablar de amores imposibles. El mismo Haruki Murakami hereda ese rasgo en Tokio blues.

Es una frase común decir que cada cultura tiene una forma particular de concebir el mundo, pero no es fácil decir cómo es esta visión. La literatura puede asirse con más claridad, pasado un tiempo; y la vemos como un fenómeno y no la acción de un solo hombre.

Esta forma particular de vivir y ver resulta más evidente en una antología. Los relatos están conectados en Kaiki 2. Nuevos cuentos de terror y locura por un tono nacional y es, sobre todo, la idea de lo femenino lo que lo mueve.

Una tsuchigumo (araña gigante de la tradición japonesa) me grita: “Enséñales cómo puedes diseccionar un cuento; ya lo hacías con las lagartijas, háblales de cada músculo, hueso y arteria que da vida a una historia. No se te olvide que los cuentos se alimentan del aire y el agua, como en La sangre del sapo, de Kōtarō Tanaka, autor poco conocido incluso en Japón.

En La sangre del sapo, el protagonista, Jo Mishima, quiere cuidar a una mujer que le resulta primero indiferente y, después, termina en su cuarto de hotel esperándolo como posible amante. Ella dice ser una sirvienta que huyó porque su patrón quería abusarla. Jo quiere protegerla.

Pero hay una conspiración contra Jo. Una bruja lo ha vigilado y quiere que la acaricie, viva con ella y la ame. La bruja es de mediana edad, muy hermosa; resultaría imposible despreciarla; pero Jo Mishima ya ha sido atrapado por un animal que puede transformarse en mujer. En la tradición popular mexicana hay un paralelismo, una mujer se quita la piel de perra en El diluvio totonaco; acá vemos a un animal, antes humana, escapando de la bruja como una zorra roja bien pachona.

El texto de Tanaka, más allá de la anécdota por demás extravagante y divertida, es el compendio de una constante que podemos encontrar en la antología traducida por Juan Antonio Yáñez Rosado y adaptada por Eva González Rosales; todos los autores son avasallados por lo femenino: Okamoto, Izumi, Hino, Tanaka, Tachibana. Los textos comparten la idea de que la mujer es profundamente misteriosa, y hay en ella un mal, una fuerza irresistible: un canto seductor, milenario.

Jo Mishima lucha por la atracción que siente hacia ella, es manipulado por el poder invisible de una mujer que ni siquiera le parece hermosa, pero es inteligente; también descubrimos que tiene poderes sobrenaturales. Mientras la bruja le ofrece un sinfín de placeres y lujos, él busca cumplir su promesa. Desea regresar con la muchacha simple que lo espera en su habitación de hotel.

Él está hechizado. El deseo es entonces una fuerza que atrapa a los hombres en Kaiki 2 y, aunque quieren, no pueden huir. La mujer invita al suicidio, es un abismo mojado para dejarse caer. Jo Mishima desprecia a la bruja, a pesar de saboreársela en pensamiento, porque está prometido. Ella ruega, manda a su servidumbre a convencerlo de estar en su cama.

La sangre del sapo se inserta en la tradición nipona del amor no correspondido y el dulce sabor de la humillación toca nuestro paladar y el tema japonés por excelencia aparece: un hombre sin consuelo frente a las fuerzas de la naturaleza. Kaiki 2... es un libro que se disfruta; es ligero, complejo e impredecible.

Temas:

    X