Leda Rendón

Leda Rendón

Umbrales mínimos

Corazón de perro, de Mijaíl Bulgákov

Rufino era un poco como el perro de Francisco Tario: apartado, una sombra; nunca se quejó y me ocultó el espectáculo de su muerte... Ya de viejo, pasa horas en una misma posición mirando a un punto fijo; aceptó su servidumbre.

Opinión 4 min de lectura

Hacia una crítica ficcional

El verdadero crítico es aquél que, sin pertenecer a ningún grupo, puede expresar libremente lo que piensa sobre una obra. Por desgracia, la autocensura y el miedo van acompañados de miradas complacientes del yo...

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Marosa di Giorgio y Los papeles salvajes

Muy pronto comencé a eructar pequeñas flores en embrión que coloqué en los árboles y vi cómo crecían en unos segundos. Seguí pariendo toda la noche y la selva estallaba en colores y en plantas hambrientas...

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Reseñas de cuentos imaginarios I

No es posible encontrar tranquilidad y estabilidad con este libro. Todo se mueve; cambia... Cuando lo leo regreso a mi infancia, pero también a la de todos los que crecieron conmigo, y aun los que no conozco están presentes

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Poe o el misterio del autor vivo

El amor es, quizá, el único momento para ser mejor persona: vemos el mundo de formas inéditas. Eleonora, de Edgar Allan Poe, siempre me ha subyugado: el amor de la protagonista le da vida a todo a su alrededor. La muchacha, de apenas 15 años, ofrece su carne en el ...

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Antonio di Benedetto y el Yo roto

Es un hombre completamente fuera de serie... Si no fue parte del supuesto boom latinoamericano es porque su literatura es de difícil acceso, pero, una vez adentro, sube la marea y el pulso se disloca

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Bioy Casares y la mujer máquina

Claro que tengo que seguir el guion. Caminar los pasos exactos, mover el rostro con la misma expresión lejana y soñadora, pararme de la misma manera sobre la colina...

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Mauricio Molina y el abismo

Su paso por la literatura mexicana fue la de un sonámbulo muy lúcido. Era un cinéfilo empedernido; la televisión y la red, además de todos los gadgets, le provocaban una emoción incontrolable

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La rosa y El Principito

Yo crecí al lado de este primer habitante, que se desarrolló junto con los tres volcanes y los baobabs. El hombrecito me cuidó del viento con una hermosa cúpula de cristal transparente

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