Las clases medias sí saben marchar

La oposición cierra fuerte la campaña.

Si algo le debemos al presidente López Obrador, a la polarización que ha atizado desde el primer momento de su mandato, a sus atentados a las instituciones democráticas y a los malos resultados de su gobierno, es la movilización de las clases medias. A los que aspiran a una vida mejor, a los que con sacrificios pagan escuelas y seguros médicos privados a falta de espacios y buenos servicios en las instituciones públicas, a los profesionistas, a los científicos y académicos, a los pequeños y medianos empresarios, a quienes se quedaron sin quimioterapias y sin vacunas, a las mujeres que luchamos por nuestros derechos y a las que buscan a sus hijos e hijas desaparecidos los ha vilipendiado de mil maneras y ellos, por tercera vez, ayer, llenaron el Zócalo y cien plazas más a lo largo y ancho del país.

Así, con un país dividido, pero no inactivo, con la imagen de cientos de miles de ciudadanos expresando su inconformidad con el desempeño de este gobierno, termina la campaña por la Presidencia de la República y por los más de 9 mil cargos públicos que se decidirán el próximo 2 de junio. La oposición, con Xóchitl Gálvez a la cabeza, cierra fuerte la campaña y, aunque Claudia Sheinbaum parezca inalcanzable en las encuestas, pronostico que, en caso de, efectivamente, gane la contienda, lejos estará de ganar por 20 o 30 puntos como la mayoría de los estudios proyectan.

Hoy, hay un sentimiento de que el país se desmorona, de que nada funciona y de que el gobierno es quien lo ha descompuesto a golpes de ineptitud y de soberbia. La lista, lamentablemente, es larga.

El desmantelamiento del sistema de salud pública y los cambios en las compras de medicinas dejaron a millones de personas sin acceso teniendo que adquirirlas por cuenta propia. Los incendios, igual que los apagones por los cuales el gobierno culpa a las olas de calor, han sucedido en mayor medida por los recortes a los programas de guardabosques y por la falta de planeación e inversión en redes de distribución de electricidad, respectivamente. Sobre la escasez de agua podemos decir lo mismo, que más del 50% del agua proveniente del Sistema Cutzamala se pierda en fugas y que no haya habido una inversión significativa por parte de este gobierno para corregirlo, es terrible.

En educación tampoco estamos mejor: que México haya descendido al lugar 51, de los 81 países que son evaluados en la prueba PISA, refleja un retroceso de 20 años, de acuerdo con los especialistas.

En materia económica, el incremento en los precios de los productos y servicios, debido a la inflación, ha producido una perdida en nuestro poder adquisitivo y, aunque sí hubo un muy necesario incremento al salario mínimo y avance en el reconocimiento de derechos laborales, el dinero alcanza para menos.

La inseguridad es la principal preocupación de las y los mexicanos. Este sexenio terminará como el más violento de la historia con 186 mil personas asesinadas y 50 mil personas desaparecidas y con una expansión del control del crimen no sólo sobre más territorios, sino sobre más actividades económicas e instituciones de gobierno que se expresa desde los asesinatos y atentados en contra de candidatos y candidatas hasta en el precio de los productos, como el aguacate y el limón, que se calcula que hasta el 30% de su precio se debe al derecho de piso que deben pagar productores, distribuidores y comerciantes.

En efecto, hay dos visiones de país acentuadas por y desde el actual gobierno, que fueron confirmadas ayer en el último debate por las candidatas Gálvez y Sheinbaum, y que se expresarán en las urnas el próximo 2 de junio cuando veremos, finalmente, el peso político real de cada una.

           *Politóloga e internacionalista.

                Expresidenta de la Cámara de Diputados

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