La promesa feminista: Sistema Nacional de Cuidados

De todas las cosas que prometieron las y el candidato a la Presidencia durante la campaña pasada, una en la que hubo consenso fue en la del Sistema Nacional de Cuidados, una iniciativa que ha sido impulsada desde hace varios años y cuya creación, incluso, ya fue ...

De todas las cosas que prometieron las y el candidato a la Presidencia durante la campaña pasada, una en la que hubo consenso fue en la del Sistema Nacional de Cuidados, una iniciativa que ha sido impulsada desde hace varios años y cuya creación, incluso, ya fue aprobada por la Cámara de Diputados durante la legislatura anterior. El sistema no logró ser aprobado por el Senado de la República por no contar con el compromiso del gobierno federal actual para su implementación.

Un Sistema Nacional de Cuidados es un conjunto integral de políticas y programas diseñados por el gobierno para garantizar el acceso equitativo y de calidad a servicios de cuidado para todas las personas que lo necesiten. Este sistema está orientado a apoyar a personas en situaciones de dependencia, como niños, personas mayores, personas con discapacidad y personas enfermas, además de profesionalizar a quienes realizan labores de cuidado. Un sistema bien implementado representaría un cambio muy significativo en la vida tanto en los receptores de los cuidados accediendo a unos de mayor calidad y profesionalismo, como en las mujeres que son normalmente quienes asumen las tareas de cuidados en los hogares.

Por ellos es que el sistema de cuidados no sólo se enmarca dentro de las políticas de seguridad social, sino también como una iniciativa intrínsecamente feminista, y fue precisamente en una reunión con mujeres, hace unos días, donde la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, se comprometió a implementarlo.

Hay algunos países, como Canadá, Japón, Suecia y Uruguay, que han implementado políticas exitosas de cuidados basados principalmente en servicios de guarderías y educación preescolar y básica con horarios extendidos, centros de día para adultos mayores y cuidados, tanto en centros como a domicilio para personas con discapacidad y enfermos.

Los beneficios para los receptores de los cuidados son claros, pero veamos también el impacto de ese tipo de políticas en la economía: En Canadá, por ejemplo, la inversión en cuidado infantil ha mostrado un retorno económico significativo. Un informe de la Universidad de Toronto destacó que cada dólar invertido en cuidado infantil genera hasta $2.50 en actividad económica. En Suecia, el sistema de bienestar ha permitido que las tasas de participación laboral femenina sean de las más altas del mundo. Según datos del Foro Económico Mundial, la tasa de participación laboral femenina en Suecia es del 82%, una de las más altas a nivel mundial. En Uruguay, el Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC) ha ayudado a mejorar la equidad de género y a profesionalizar el sector de cuidados, generando empleo y mejorando las condiciones laborales de los cuidadores.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha encontrado que las políticas de cuidado bien diseñadas pueden aumentar significativamente la participación laboral femenina y mejorar el bienestar económico. Un informe de McKinsey sugiere que cerrar las brechas de género en el mercado laboral podría aumentar el PIB global en $12 billones para 2025, con los sistemas de cuidado desempeñando un papel crucial en este proceso. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha subrayado que la inversión en la economía del cuidado podría crear millones de empleos nuevos y contribuir significativamente al desarrollo económico sostenible.

Los problemas de las y los mexicanos son muchos y muy complejos, y la actual administración apostó por un sistema de apoyos directos que, ciertamente, representan un alivio importante para las familias, pero si el siguiente gobierno apuesta por políticas transformadoras a mediano y largo plazos, como la educación y el propio sistema de cuidados, el bienestar de las personas en general y de las mujeres en particular será mucho mayor y, sobre todo, será sostenible.

                Politóloga e internacionalista.

                Expresidenta de la Cámara de Diputados

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