Construir la paz, lo que dicen los candidatos
Todas las sociedades aspiran a la paz y, en México, esta aspiración es particularmente sentida, ya que llevamos décadas viviendo muy de cerca la violencia y la inseguridad, a lo que recientemente se ha sumado la polarización política y social. Las y los mexicanos ...
Todas las sociedades aspiran a la paz y, en México, esta aspiración es particularmente sentida, ya que llevamos décadas viviendo muy de cerca la violencia y la inseguridad, a lo que recientemente se ha sumado la polarización política y social. Las y los mexicanos necesitamos acceder a nuestros derechos, justicia social e instituciones y estructuras sociales que prevengan y atiendan conflictos, y fomenten la paz y la estabilidad.
Hay múltiples definiciones de paz, pero la que más hace sentido para mí es la atribuida a Albert Einstein, que reza: “La paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino la presencia de justicia, de la ley, del orden, de la seguridad y de la honestidad”. Bajo esta definición, la próxima presidenta o presidente de la República tomará bajo su conducción un país en el que en algunas regiones hay un franco estado de guerra, y cuyas instituciones responsables de la impartición de justicia, de hacer cumplir la ley y de mantener el orden, son débiles y, en muchos casos, están corrompidas.
La violencia y la inseguridad en el país vienen de larga data, pero lo que hoy está más claro que nunca es que, sin instituciones sólidas, con capacidades técnicas, sin coordinación entre autoridades y sin un liderazgo político comprometido, será imposible lograr la paz.
El lunes pasado, Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez atendieron el llamado de la Conferencia del Episcopado Mexicano a firmar el Compromiso por la paz. Estrategias de política pública para la paz, un documento colectivo construido por más de 1,600 instituciones a lo largo y ancho del país. El documento plantea propuestas en siete temas: tejido social, seguridad, justicia, cárceles, adolescentes, gobernanza y derechos humanos.
Claudia Sheinbaum, si bien firmó el documento, lo hizo destacando que no comparte la visión pesimista expresada en él y defendió el modelo de “atender las causas” del actual gobierno. En cuanto a las coincidencias con el documento, resaltó la importancia del diálogo y la colaboración entre los diversos actores sociales para construir acuerdos y espacios de participación. Su visión, explicó, se basa en una estrategia integral de seguridad que incluye la consolidación de la Guardia Nacional, el fortalecimiento del sistema judicial, la coordinación entre diferentes niveles de gobierno y continuar con la atención a las causas de la violencia, como la marginación y la desigualdad, a través de programas sociales y educativos.
Xóchitl Gálvez coincidió con el diagnóstico y propuestas planteadas en el documento, destacó la necesidad de reconocer la crisis de violencia y de personas desaparecidas que existe en el país, y explicó que de sus 15 propuestas en seguridad, la más importante es la desmilitarización de la administración pública y de la seguridad pública y apostar por una policía civil y un sistema de justicia cívico, lo cual implica “pagar bien a quienes nos cuidan: policías municipales, estatales, ministerios públicos y jueces”, así como establecer la atención a las víctimas como una prioridad del Estado y consolidar el respeto a los derechos humanos.
Jorge Álvarez, además de comprometerse con el documento, explicó los cinco puntos de su Plan Nacional de Pacificación: fortalecimiento de las policías civiles, reforma del sistema penitenciario, terminar con el enfoque prohibicionista de las drogas, democratización de la justicia y poner en el centro a las víctimas en el proceso de construcción de paz y justicia transicional.
La demanda de vivir en paz y sin violencia es real y de su logro depende no sólo la vida misma de las personas, sino el desarrollo del país, y para quien asuma la Presidencia de la República deberá ser una prioridad.
*Politóloga e internacionalista.
Expresidenta de la Cámara de Diputados
