El destino de júpiter

Por Adrián Ruiz Villanueva Una revolución en la infraestructura y superestructura del séptimo arte fue lo que labraron los hermanos Wachowski, en ese entonces Larry y Andy, con la cinta The matrix. Después de ella, y de las secuelas de la saga, la lucidez de este dúo ...

Por Adrián Ruiz Villanueva

Una revolución en la infraestructura y superestructura del séptimo arte fue lo que labraron los hermanos Wachowski, en ese entonces  Larry y Andy, con la cinta The matrix. Después de ella, y de las secuelas de la saga, la lucidez de este dúo se ha diluido con el paso de los años.

Con un nicho bien establecido, así como un estilo propio, el cual ya no luce novedoso, los Wachowski, ahora con la identidad de Andy y Lana, vuelven a trazar una cinta con sus obsesiones, nos topamos con la reencarnación, como lo imprimieron en el filme Cloud atlas, un futuro revolucionario, así como mundos paralelos, tal y como lo delinearon en The matrix, la búsqueda del poder y de un régimen totalitario, como lo trazaron en el guión de V de venganza, sin embargo el resultado no es venturoso, mucho menos profundo.

En medio de una trama enredosa, confusa e innecesariamente complicada, la historia nos presenta a Júpiter, una chica cuyo destino, según los astros y las estrellas, le deparan un futuro glorioso y lleno de poder, sin embargo, su presente dista de ellos: se dedica a labores de limpieza.

En medio de este panorama se verá envuelta en una odisea, luego de que un licántropo la rescate de un fin fatídico, pues resulta ser la dueña de la Tierra. Tres hermanos moverán cielo, mar y tierra para  conocerla, pues es la reencarnación de su madre, asesinada siglos atrás. Cada uno tiene diferentes métodos e intereses.

Con un buen diseño de producción, así como efectos sobrecargados, la premisa nos puede evocar a cualquier telenovela, donde la plebeya resulta ser una reina y por qué no, también conoce el amor. Los ejemplos son muchos: podemos citar a Marimar, quien de ser una mugrosa de la playa resultó ser una rica heredera, identificada después como Bella Aldama; también hay una Rosa Salvaje, quien tiene una suerte similar al caso antes citado, sin embargo, estas tramas rosas no tenían mayor pretensión que entretener.

En esta ocasión los Wachowski se enfocan en confundir con conceptos, pensamientos, costumbres, ideas que pudieran parecer existencialistas, todo a lo largo de poco más de dos horas, en las cuales se puede concluir que el guión es pueril y pretencioso.

Por otro lado, hallamos  persecuciones y explosiones, elementos que brindan adrenalina. Incluso podemos hallar a alguno que otro villano capaz de dar dinamismo al filme.

Las mujeres agradecerán que Channing Tatum en una metáfora del príncipe que todas anhelan, se quita la camisa en un par de escenas, pero la cinta en su conjunto resulta bastante irregular.

Aún es desconcertante e incierto cuál será el destino que los Wachowski tendrán, pues después de la saga que les dio la etiqueta de genios del séptimo arte no han podido superar o igualar dicho éxito, ya sea en crítica o taquilla.

Dirige:

  • Andy y Lana Wachowsky.

Actúan:

  • Mila Kunis.
  • Channing Tatum.

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