Foxcatcher

Por Alonso Díaz de la Vega No es aventurado pensar que la épica americana moderna se funda en Moby Dick. Su tono apocalíptico es una profecía del desastre; un anuncio de las desilusiones del siglo XX y los fracasos de nuestra década. Si el sueño americano comenzó ...

Por Alonso Díaz de la Vega

No es aventurado pensar que la épica americana moderna se funda en Moby Dick. Su tono apocalíptico es una profecía del desastre; un anuncio de las desilusiones del siglo XX y los fracasos de nuestra década. Si el sueño americano comenzó con una promesa, su caída se anunció con aquella obsesión bíblica por destruir a una ballena. El rencor a lo contrario y la adoración de la historia oficial son quizá los mayores pecados del Hogar de los Libres. Y son resultado de la tradición conservadora en Estados Unidos, que representa un aislacionismo contradictorio por expansionista y por liberal; en sus peores expresiones es una incoherencia. Entre la literatura de Melville y DeLillo sólo existe la distancia del progreso, pero persiste la misma crítica porque persiste el mismo país. En Foxcatcher (2014), el director Bennett Miller comparte una imagen similar, comparable en ambición con aquel lamento clásico en pleno bicentenario: Taxi Driver (1976). Ambas cintas lamentan la realidad nacional, pero sólo una es magistral en su narración y su ironía tragicómica: la de Martin Scorsese. En el filme de Miller, la representación de los valores fundacionales de Estados Unidos la encarna el patriota John du Pont (Steve Carrell). Obsesionado con recuperar la gloria nacional, Du Pont decide convertirse en mecenas y patriarca de un grupo de atletas. La relación entre este hombre y sus luchadores, los hermanos Schultz, es una de libertad condicionada entre amo y mascotas; de turbiedad interior y enfermedad nacional, que explotan en una revelación trágica: el patriota es un emperador demente; el atleta es una justificación sistémica. América es un engaño. Pero aunque sus planteamientos y sus alcances son meritorios, la narración de Foxcatcher es un fracaso. Al  exponer todo su planteamiento demasiado pronto y dejar las dimensiones del trauma sin explorar, el filme da una impresión de vacuidad.

Miller actúa en oposición a su excelente Capote (2005), un retrato del artista como engañoso héroe nacional. En aquel filme, el gran intelectual comienza como un icono y termina como un criminal. El desarrollo dramático representa la desilusión de un país con su escritor y la de un hombre consigo mismo, tras utilizar a un condenado a muerte para su creación literaria. Al final, Truman Capote expresa en A sangre fría una verdad muy humana, pero muy cara y lejana a la realidad.

Si existe lo sublime en Foxcatcher, definitivamente lo podemos encontrar en su elenco. Entre la majestuosidad caprichosa, elegante y ocasionalmente salvaje de Steve Carrell como John DuPont, y la desesperación de Mark (Channing Tatum) y Dave Schultz (Mark Ruffalo), un par de hombres comunes atrapados en un derrumbe épico, la actuación en la película no representa; es la atmósfera y el significado.

Estos tres hombres, pero sobre todo estos tres actores, conllevan el peso de una sociedad en crisis; son el lamento que el resto de Foxcatcher sólo logra atisbar.

Dirige:

  • Bennett Miller

Actúan:

  • Steve Carrell
  • Channing Tatum
  • Mark Ruffalo

@diazdelavega1

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