Primicia mortal

Por Alonso Díaz de la Vega El sadismo de los periodistas de nota roja es un valor ambiguo que puede proteger a la sociedad de la ignorancia del mal y la desgracia. La imagen de la muerte como una piel abierta, una carne roja y sangrienta, nos advierte de lo que la ...

Por Alonso Díaz de la Vega

El sadismo de los periodistas de nota roja es un valor ambiguo que puede proteger a la sociedad de la ignorancia del mal y la desgracia. La imagen de la muerte como una piel abierta, una carne roja y sangrienta, nos advierte de lo que la esperanza y la fe ocultan: la violencia nata del hombre. Louis Bloom (Jake Gyllenhaal) es, en Primicia mortal (2014), algo más que un voyerista de la catástrofe, de cuyos inusuales placeres se benefician sus espectadores. En él, el director Dan Gilroy encuentra el instinto satánico de la depredación. El espíritu de la modernidad, basado en el darwinismo social y la nutrición del morbo, encuentra su mayor demonio en Louis, como Paul Thomas Anderson lo halló en el empresario Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis), en Petróleo sangriento (2007). Ambos comparten un desprecio por la humanidad sólo igualado por su deseo de autoridad. Aunque las aspiraciones de Plainview son más claramente anticristianas, Louis es un hombre igualmente encantador, maquiavélico y ambicioso; un acólito del dólar sin escrúpulo alguno que encuentra en grabar cadáveres no un placer, sino una oportunidad de negocios, de poder. “Es una venta”, explica Lou sobre un muerto.

Acaso el aspecto más intrigante del protagonista es su lenguaje influenciado por sus lecturas sobre emprendedurismo en internet. Lou representa a una generación incubada intelectualmente por la informática. Su forma de hablar es la de un catedrático de Wikipedia y la literatura de negocios. No conversa; dicta. Gilroy hace de Louis una crítica al empresario contemporáneo, en vez de seguir la herencia de otro importante voyerista en el cine: el perverso camarógrafo de El fotógrafo del pánico (1960), de Michael Powell. Aunque el deseo de mirar lo grotesco y lo horrendo aparece inevitablemente en la cinta, las actividades de Louis tienen como fin el poder económico. Por ello Gilroy también se desvía de la expectativa de una nueva El gran carnaval (1951), el famoso cuestionamiento de Billy Wilder a la ética periodística. Al evadir toda expectativa anecdótica, Gilroy crea una cinta que continuamente nos sorprende.

No hay sustos fáciles que rompan la tensión que crea el director ni lugares comunes que trivialicen su filme. Gilroy no sólo es un pensador dramático fascinante, sino también un narrador hábil que elude las fórmulas del pasado. Quizá sólo puede criticársele la timidez con la que aborda la cruel sexualidad de Louis, a quien no vemos anudarse con Nina (Rene Russo), la mujer que utiliza para sus placeres carnales y profesionales. En el resto de su ejecución, Primicia mortal es una película con un atractivo inevitable y una coherencia que aprovecha el encanto para reflexionar sobre el delirio empresarial de nuestro siglo.

Dirige:

Dan Gilroy.

Actúan:

Jake Gyllenhaal

Rene Russo

Riz Ahmed

Bill Paxton.

@diazdelavega1

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