Seguimos jodidas
Exactamente dentro de dos semanas podríamos estar celebrando que llega a la presidencia de Estados Unidos la primera mujer en su historia, Kamala Harris. Las últimas encuestas demuestran que el candidato republicano y la demócrata se encuentran en empate técnico. Si ...
Exactamente dentro de dos semanas podríamos estar celebrando que llega a la presidencia de Estados Unidos la primera mujer en su historia, Kamala Harris. Las últimas encuestas demuestran que el candidato republicano y la demócrata se encuentran en empate técnico. Si Kamala llegara al poder, se rompería el techo de cristal en la cima del poder político estadunidense. Este triunfo sería impensable sin el esfuerzo de millones de mujeres que, por siglos, lucharon por espacios en la vida pública. Un sueño para aquellas sufragistas de la lucha feminista que exigían la inclusión en los espacios de decisión política en el siglo XIX. Ojalá.
Actualmente, sólo 26 mujeres lideran el Poder Ejecutivo a nivel mundial, esto representa apenas 13 por ciento de los países del mundo. A pesar de los avances en la representación política, el camino hacia la igualdad está lejos de haberse completado.
De alcanzar la presidencia de Estados Unidos, Harris no sólo sería la primera mujer en llegar a la presidencia de Estados Unidos, sino también la segunda persona no blanca en liderar a la nación norteamericana.
Un punto en contra para la candidata demócrata representa su baja popularidad antes de la campaña y de la renuncia de Joe Biden. Recordemos que, al inicio de esta administración, Kamala fue calificada como una de las decisiones más acertadas de Biden, pero también un fenómeno mediático relevante. Toda esa popularidad y reflectores se fueron apagando durante su gestión, cuando, al parecer, su única carta de presentación era el de ser mujer y parecía más bien una “funcionaria florero” (como le pasó a Olga Sánchez Cordero).
Tampoco hay que olvidar que Harris no llega a la candidatura republicana como primera opción, sino como “quien salió al quite”, frente a la salud de Biden. De convertirse en presidenta, Harris no sólo enfrentará el peso de ser la única opción para sacar a Trump de la carrera, sino también a un congreso probablemente republicano en su mayoría, que, de no armar una buena estrategia, se enfrentaría a un gobierno detenido y cercano a una crisis política.
LAS MUJERES DE A PIE
Eso en el mundo de la política donde poco a poco hemos abierto brecha, pero la realidad económica mundial dista de ser alentadora. De acuerdo con un informe reciente de ONU Mujeres, la desigualdad económica continúa afectándonos desproporcionadamente.
Como ha sucedido históricamente, las mujeres y las niñas estamos sobrerrepresentadas en la pobreza y, al mismo tiempo, subrrepresentadas en protección social y prestaciones. Actualmente, las mujeres tenemos 25 por ciento más de probabilidad de vivir en pobreza extrema que los hombres. En el tema de pensiones, la desigualdad es alarmante. Las pensiones de las mujeres son, en promedio, 26 por ciento más bajas que las de los hombres y, por si fuera poco, en América Latina 44 por ciento de las mujeres carecen de ingresos propios para cubrir las necesidades básicas. Desigualdades estructurales que perpetúan la pobreza y la posición de vulnerabilidad y dependencia de las mujeres y las generaciones futuras.
Es innegable que las últimas elecciones mexicanas también fueron históricas y marcaron un hito con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia (y más en un país como éste donde el machismo está enquistado), pero las elecciones en Estados Unidos definen el rumbo de la política exterior global e influyen de manera directa y significativa en México.
La gran interrogante es si el mundo está preparado para un cambio de tal magnitud, y si Kamala Harris cuenta con el apoyo popular y el capital político para reescribir la historia de un país profundamente conservador. El tiempo dirá.
