Patio trasero

Dos enunciados, que estallan la cabeza a quienes creemos en el respeto a la soberanía, no dejan ninguna duda: México se ha convertido, “voluntariamente”, en el patio trasero de Estados Unidos. Donald Trump dijo el martes en New Jersey: “Con todo respeto a México, ...

Kimberly Armengol

Kimberly Armengol

Rompe-cabezas

Dos enunciados, que estallan la cabeza a quienes creemos en el respeto a la soberanía, no dejan ninguna duda: México se ha convertido, “voluntariamente”, en el patio trasero de Estados Unidos.

Donald Trump dijo el martes en New Jersey: “Con todo respeto a México, nos gusta mucho México y nos llevamos muy bien con ellos. Su Presidente es amigo mío y está haciendo un magnífico trabajo… México, de hecho, está pagando por el muro”.

Ante los aplausos de sus seguidores en el mitin de campaña, apuntaló: “El muro está siendo pagado muy amablemente por México”.

El mandatario de Estados Unidos tiene razón, cumplió con la promesa de campaña que tanta indignación causó a los mexicanos e, incluso, propició que el entonces candidato a la Presidencia de México hiciera aseveraciones como que a cada insulto se le respondería y que Donald Trump “aprendería a respetarnos”.

Trump cumplió su promesa, México pagaría por el muro. Las amenazas del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador se esconden entre la cobardía de una pusilánime política exterior y la clara conveniencia económica. Uno de los precios que el país pagó por la firma del T-MEC fue, precisamente, poner un muro de carne humana en el Suchiate.

El gobierno de la Cuarta Transformación movilizó grandes contingentes de la Guardia Nacional para evitar las caravanas de migrantes centroamericanos. La retórica oficial no alcanza a negar la realidad. México es la frontera más austral de Estados Unidos. La ONU reprobó el uso de la fuerza perpetrada por la Guardia Nacional para frenar la migración.

Las imágenes de migrantes siendo pateados, derribados y empujados por mexicanos dan la vuelta al mundo. Madres y pequeños que lloran ante las acciones de efectivos de la Guardia Nacional forman un patético collage en el que también se ve uno de los policías-militares mexicanos burlándose de los migrantes enseñando un bote y diciendo “aquí traigo el gas”.

El Instituto Nacional de Migración prohibiendo las visitas de organismos de derechos humanos a los centros de detención y la confusión que busca distraer por parte de la Secretaría de Gobernación son vidrios en los ojos de quienes creemos en el respeto a los derechos humanos y la dignidad de las personas.

Este gobierno dio la espalda a una larga y gloriosa tradición de asilo y respeto a la migración. Se eligió un ladino corto plazo por ser más fácil, menos riesgoso que enfrentar al presidente más poderoso del mundo.

La voz de los defensores de los derechos humanos se viene apagando. Algunos, como el sacerdote católico Alejandro Solalinde, suavizaron su lucha en favor de los migrantes. Otros, como el diputado de Morena Porfirio Muñoz Ledo, han sido aplastados por la maquinaria gubernamental. Ante la imposibilidad de hacerlo en la Cámara de Diputados, que presidiera en el periodo 2018-19, el legislador usa redes sociales, entrevistas y cualquier otro medio para defender no únicamente a los migrantes, sino la dignidad nacional.

México se ha convertido en el patio trasero de Estados Unidos por culpa de una visión timorata y de corto plazo. Privilegiar el libre comercio y la aparente tranquilidad que da la cobardía ante el poderoso no es y no será la receta adecuada. El tiempo ubicará a los canallas.

POST SCRIPTUM

Hace unas semanas fuimos testigos del surgimiento de un nuevo grupo de autodefensa en el estado de Guerrero.

¿Raro en Guerrero? No, al ser uno de los estados más violentos del país donde la justicia y la paz fueron expulsadas y sustituidas por el crimen.

Guerrero es un estado violento y uno de los más rezagados en desarrollo. No es difícil recordar que también es uno de los estados que más migrantes expulsa, pero la migración se ha ido transformando paulatinamente, de ser meramente económica a buscar refugio en un lugar seguro. Miles piden asilo en Estados Unidos a consecuencia de las persecuciones y amenazas de grupos delictivos ¡Guerrero es tierra de nadie!

Lo más grave de esos niveles de violencia es que afecta el bienestar de la niñez, su desarrollo y futuro. Lamentablemente, niños tomando las armas en grupos de autodefensas.

Pensará que eso sólo sucede en países africanos o en Asia, pero no. Anteriormente, niños, principalmente varones, eran reclutados en grupos criminales, pero ahora también en autodefensas. Datos de Unicef revelan que en el mundo hay alrededor de 300 mil niños soldados, principalmente en Afganistán, Angola, Burundi, Guinea-Bissau, Irak, Liberia, Mozambique, la República Democrática del Congo, Ruanda, Sierra Leona, Siria, Somalia, Sri Lanka, Sudán y Uganda o Yemen.

¿En qué momento los grupos armados se deshumanizaron al grado de enlistar niños? ¿Estamos viviendo el fin del mundo? Probablemente no, pero sí el fin de los valores elementales en nuestra propia tierra.

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