Nakba
Hoy es el Día Internacional de la Nakba, un término árabe que significa catástrofe o desastre, que conmemora los 76 años de la expulsión masiva de los palestinos del territorio que ahora ocupa Israel. En 1948, más de 750 mil palestinos fueron expulsados de sus ...
Hoy es el Día Internacional de la Nakba, un término árabe que significa catástrofe o desastre, que conmemora los 76 años de la expulsión masiva de los palestinos del territorio que ahora ocupa Israel. En 1948, más de 750 mil palestinos fueron expulsados de sus hogares durante la guerra árabe-israelí tras la formación del Estado de Israel. A partir de ese momento, los palestinos se convirtieron en una suerte de desplazados de sus propias tierras y comenzaron a vivir como refugiados entre Jordania, Siria, Líbano, Jerusalén este y Cisjordania.
La Nakba marca el comienzo de uno de los momentos más conflictivos en Oriente Medio, convirtiendo a toda una población de, ahora, más de seis millones de personas en eternos errantes, sin ningún reconocimiento territorial y sobreviviendo de manera indigna de las dádivas de los organismos internacionales y de sus países aliados.
A 76 años de este éxodo, los últimos siete meses han representado para el pueblo palestino una de las peores catástrofes que han tenido que enfrentar. Más de 35 mil personas muertas; de éstas, más de 12 mil son niños (cifra que supera a todos los niños y niñas muertos en todas las guerras del mundo durante los últimos cuatro años). Alrededor de 80 mil heridos, casi dos millones de personas desplazadas, más de 250 trabajadores humanitarios muertos, miles en hambruna y en riesgo de morir por inanición.
En tanto, Israel, una y otra vez, justifica la masacre como un acto de defensa frente al grupo terrorista Hamás. Justificación que le vale para sitiar a la población, someterla a tortura, dejar miles de niños en orfandad, sin alimentos ni atención médica, bloquear el ingreso de ayuda humanitaria y demás atrocidades.
RÉQUIEM GLOBAL
Son miles de voces —en especial de jóvenes estudiantes— las que hoy se harán escuchar en manifestaciones alrededor del mundo (con particular énfasis en Estados Unidos y en Europa) para repudiar el genocidio que está cometiendo el gobierno de Israel en contra de la población palestina en Gaza, pero también para rechazar el apoyo de los países aliados a Israel, quienes permiten, fomentan y patrocinan los crímenes de guerra que se están cometiendo. Hoy, miles de estudiantes son tratados como delincuentes sólo por pedir un alto al fuego en Gaza y que se deje de financiar a Israel. Sí, a la vieja usanza de las dictaduras latinoamericanas, donde la protesta prácticamente estaba criminalizada.
Por otra parte, es momento también de señalar los vicios de origen que tiene el derecho internacional y, por consecuencia, los organismos internacionales, como Naciones Unidas, al verse imposibilitados de ejercer cualquier acción y/o sanción frente a la devastación ocasionada por los derechos de veto que la convierten en un ente supeditado a las grandes potencias. Organizaciones que, de continuar con los mismos estatutos, sólo se convierten en un club de las buenas intenciones y terminan siendo cómplices en esta masacre. Como ejemplo, las más de 40 veces que Estados Unidos ha vetado el ingreso como miembro de pleno derecho a Palestina en las Naciones Unidas.
Pero en este conflicto juegan dos cartas, por un lado, la industria armamentista estadunidense, que ha experimentado un auge y ha revitalizado las finanzas nacionales no sólo con este conflicto, sino también con el de Ucrania. La otra carta la representa el lobby israelí en Washington, que cada año derrama millones de dólares comprando las voluntades y favores de políticos, quienes se entregan sin ningún empacho a uno de los lobbies más poderosos de ese país.
Pero la sociedad está buscando otras rutas para manifestar su rechazo a las acciones israelíes, como en el acalorado Eurovisión de este fin de semana, donde las voces contrarias a Israel fueron silenciadas, convirtiendo esta edición en una de las más controvertidas y memorables, sin contar el descaro de la representante israelí, quien, entre abucheos, presentó una canción que enaltecía la guerra y las acciones de su país. Además, hoy, muchos famosos que asistieron a la Met Gala están siendo cancelados por su silencio al genocidio en Gaza o su apoyo a las acciones israelíes.
Por lo pronto, el apoyo a Israel ya le está costando su capital político a Joe Biden, que cada vez está más lejos de la reelección. Recordemos Vietnam.
POST SCRÍPTUM
Vale la pena consultar el reporte anual de derechos humanos que presentó Amnistía Internacional, que hace hincapié en la condición de apartheid en la que viven los gazatíes y la doble moral de los países europeos frente a una de las mayores catástrofes de la historia contemporánea. Reporte que, por supuesto, le ha valido el repudio de Israel.
