Nada es casualidad
Tal y como aseguraba Franklin Roosevelt, “en política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede decir con seguridad que fue preparado para llevarse a cabo de esa manera”. Y eso son las decisiones supuestamente erráticas de Donald ...
Tal y como aseguraba Franklin Roosevelt, “en política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede decir con seguridad que fue preparado para llevarse a cabo de esa manera”. Y eso son las decisiones supuestamente erráticas de Donald Trump; desde la humillación mediática a Volodímir Zelenski hasta la pausa de un mes de los aranceles a México y Canadá.
Tanto el actuar del inquilino de la Casa Blanca contra Ucrania y Europa, y su guerra comercial con sus mayores socios podrían parecer decisiones independientes, pero están interconectadas y reflejan su estrategia en política exterior y económica.
- ARANCELES
Ni siquiera Wall Street tomaba en serio las amenazas arancelarias de Donald Trump hasta que las cumplió el día de ayer. Con esto, oficialmente, Estados Unidos está violando el Tratado de Libre Comercio que el mismo presidente estadunidense signó en su mandato anterior. Resulta claro que el mes de pausa para “medir” las acciones implementadas por México y Canadá no fue más que una técnica sádica (sí, sádica y premeditada) que le permitió analizar qué tantas concesiones puede obtener del resto de las naciones.
La “ofrenda mexicana” de entregar a 29 capos de alto nivel al gobierno de Estados Unidos no mereció siquiera el agradecimiento del magnate, así como los halagos a la presidenta Sheinbaum tampoco fueron suficientes para evitar la imposición de una guerra comercial contra nuestro país. Es claro que, desde este lado, no podíamos hacer más y que, desde el primer día de su mandato, Trump tenía claro que impondría estas tarifas leoninas, aunque también atenten contra su propia economía. ¿Su intención? Demostrar quién manda, evidenciar quién depende de quién, obtener toda clase de concesiones y redirigir la inversión extranjera de México hacia Estados Unidos con toda clase de estímulos e incentivos fiscales.
Es cierto que estas medidas proteccionistas derivarán en mayor inflación, caída de la confianza en los consumidores y mayor déficit, pero también es real que a nosotros nos llevarán a una recesión en caso de mantenerse por un largo plazo.
- UCRANIA
Las últimas decisiones de Estados Unidos con respecto a Ucrania son una señal inequívoca de una transformación geopolítica profunda: el multilateralismo y las alianzas tradicionales postSegunda Guerra Mundial ya no son vigentes. La doctrina de Trump redefine el papel de Washington en la escena internacional, deja de lado el liderazgo de seguridad europea y su respaldo y patrocinio a la OTAN. La Casa Blanca se inclina más por negociar con Rusia que continuar con la defensa occidental. El mundo ya no está dirigido por la diplomacia y los tratados internacionales (como muestra el T-MEC), ahora sólo son transacciones comerciales.
Seguramente, los próximos actos del teatro trumpiano incluyen ampliación al apoyo irrestricto a Israel, un endurecimiento en la narrativa a Irán, guiños a Rusia y aranceles a la Unión Europea. Que a nadie sorprenda, son todas las acciones que anunció Trump durante su campaña. Las que sonaban más descabelladas y antiestadunidenses, hoy, son una realidad.
- POST SCRIPTUM
Para muchos, la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de postergar su respuesta hasta el próximo domingo en el Zócalo no es más que una jugada estratégica para ganar tiempo y medir qué puede obtener en la llamada del próximo jueves con su homólogo estadunidense. ¡Y con justa razón! Es el momento de actuar con inteligencia y estrategia y no con impulsos. Los aranceles pueden ponerse peores y hasta gravar las remesas. En contraste, basta analizar el triste caso de Justin Trudeau, quien ha sido blanco de constantes humillaciones. Irónicamente, Trudeau, después de haber relegado a México, ahora busca nuestra cooperación. Dando tumbos en sus últimos días de gobierno.
