Lo que viene

Por primera vez en la historia de México, dos mujeres son punteras en la elección para presidente de la República. Anteriormente, figuras como Josefina Vázquez Mota, Patricia Mercado, Rosario Ibarra de Piedra y otras destacadas mujeres han competido en los comicios sin ...

Por primera vez en la historia de México, dos mujeres son punteras en la elección para presidente de la República. Anteriormente, figuras como Josefina Vázquez Mota, Patricia Mercado, Rosario Ibarra de Piedra y otras destacadas mujeres han competido en los comicios sin éxito en las boletas, pero sí marcando un significativo, aunque lento, avance de las mujeres en la política nacional.

En este 2024 nos encontramos frente a dos proyectos diametralmente opuestos, por un lado, Claudia Sheinbaum, que busca dar continuidad al proyecto iniciado por Andrés Manuel López Obrador; mientras que en el otro extremo se encuentra Xóchitl Gálvez, quien presenta una propuesta “diferente a la actual”, pero se basa en dar continuidad, de forma discreta, a los proyectos de Fox, Calderón y Peña, cuando, a su parecer, el país estaba mejor.

Hace unas semanas, ambas candidatas presentaron sus propuestas generales para dar inicio a sus respectivas campañas. Dos eventos que distaron mucho el uno del otro. Por un lado, Sheinbaum, en un acto político 100 por ciento, presentó los que serán los pilares de su estrategia de llegar a ser electa, mientras que Gálvez realizó un evento en Fresnillo, Zacatecas, una de las ciudades más peligrosas del país, en medio de fuertes medidas de seguridad, y otro evento en uno de los bastiones más importantes del panismo: Guanajuato.

Hoy, el país está frente a una mujer que representa o pretende representar los intereses de la población menos favorecida, a través del empoderamiento de ésta, mediante programas sociales que prometen fortalecer y sumar el apoyo a los adultos mayores a las mujeres de 60 a 65 años.

La candidata de Morena prometió reducir la delincuencia desde las desigualdades, retomado las causas estructurales, pero también fortalecer la Guardia Nacional como una entidad importante para garantizar la seguridad en el país.

Educación, salud, infraestructura, inversiones, migración a energías limpias y otras, son  acciones urgentes para no sólo continuar con el crecimiento económico, sino con el bienestar social.

Cabe resaltar su posición de fortalecer la relación con Estados Unidos, pero con un enfoque de soberanía y respeto, donde no dudará en alzar la voz frente a los ataques de Biden, pero, sobre todo, contra Trump y su discurso de odio y linchamiento contra migrantes.

¿Y Xóchitl?

Por otro lado, Gálvez, en su visita a Estados Unidos, reclamó y pidió apoyo ante una supuesta elección de Estado o un fraude fraguado desde el Ejecutivo.

Posteriormente viajó a España, donde no tuvo menor atención, y fue acusando al gobierno de que la situación en el país es insostenible y la democracia está en peligro.

Al parecer, Xóchitl desconoce cómo se manejan los estados antidemocráticos, ella hubiera tenido boleto de ida, pero no de vuelta o, probablemente, estaría en prisión bajo un cargo fabricado.

Gálvez retomó aquella propuesta de Fox de dotar a la juventud de bonos educativos para que puedan estudiar en una universidad privada, pero no todos, sólo algunos.

Estas elecciones darán mucho de qué hablar, la oposición difícilmente reconocerá su derrota y, sobre todo, buscará generar caos y polémicas a fin de deslegitimar procesos e instituciones que ellos crearon.

Claramente, una de las propuestas más absurdas de Gálvez es conformar una autoridad binacional para controlar las aduanas. Ningún país soberano propondría algo tan descabellado, excepto aquellos territorios semiautónomos o naciones muy pequeñas que carecen de esa autoridad.

¿Cree que (como muchos políticos) la droga entra a Estados Unidos sólo por túneles y aviones? ¿No sabe que mucha de la droga que entra a ese país entra por sus aduanas?

Sin duda, declaraciones improvisadas y poco pensadas.

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