Limites del multilateralismo
La elección de Venezuela nos lleva a preguntarnos otra vez cuáles son los límites del multilateralismo y la pertinencia de modelos como la Organización de Estados Americanos. Hay dos versiones sobre lo que ocurrió el fin de semana en el país sudamericano: la versión ...
La elección de Venezuela nos lleva a preguntarnos otra vez cuáles son los límites del multilateralismo y la pertinencia de modelos como la Organización de Estados Americanos.
Hay dos versiones sobre lo que ocurrió el fin de semana en el país sudamericano: la versión oficial indica que Nicolás Maduro ganó la elección por un margen de 6 puntos; la oposición, encabezada por Corina Machado, asegura tener la mayoría de las actas electorales que le darían la victoria a su candidato, Edmundo González. A partir de ahí, cualquier cantidad de piezas de rompecabezas.
Perú, Chile, Brasil, Argentina, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Uruguay han rechazado el resultado de la elección en Venezuela. Destacan las palabras de Gabriel Boric y Javier Milei, mandatarios de Chile y Argentina, respectivamente, quienes han hecho muy duras declaraciones en contra.
Otras naciones como Bolivia, Cuba y Rusia, entre otras, han dado por bueno el resultado de la elección e, incluso, han felicitado a Maduro.
Un camino intermedio lo han seguido naciones como Estados Unidos, España y Reino Unido, que han pedido un recuento de los votos antes de pronunciarse sobre el resultado de las elecciones.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro, después de una reunión de emergencia, pidió a Maduro que acepte los resultados de la elección y “dé pasos para el regreso de la democracia a Venezuela”.
La respuesta del presidente de Venezuela fue descalificar al organismo internacional y expulsar a los diplomáticos de aquellas naciones a las que consideró hostiles a su gobierno.
Es necesario acomodar las piezas del rompecabezas: ¿hasta qué punto unos países tienen autoridad moral para intervenir en las decisiones de otro? Desde cierto punto de vista, una salida estaría en aplicar lo que la gente cree comúnmente que es la Doctrina Estrada, que hoy es un desgastado baluarte de la política exterior mexicana, es decir, respetar las decisiones soberanas que toman los pueblos.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, cuestionó a los países que han intervenido en la elección de Venezuela preguntándoles por qué se meten en la decisión soberana de una nación.
Sin embargo, cuando se considera que el mundo ha optado por organizaciones supranacionales para contener los excesos que pueden tener algunos de sus miembros, nos damos cuenta de que esa salida no funciona.
Los organismos multinacionales pretenden, al menos en la teoría, ser un amortiguador entre las tensiones de sus miembros y al interior de sus países. En los hechos, se han convertido en organizaciones altamente burocratizadas que tienen poco impacto en asuntos reales.
En la invasión de Rusia a Ucrania, la ONU ha tenido un papel paupérrimo para ser un motivo de paz. En contraste, la OTAN ha tenido una mayor efectividad, puesto que inician la admisión de otros países que se sienten amenazados por la expansión regional planteada por el gobierno de Vladimir Putin.
Atrás del destino que puedan tener las elecciones en Venezuela, es necesario cuestionar, como lo han hecho Donald Trump y algunos otros líderes mundiales, cuál es la razón de ser de organismos multilaterales y dónde se ubica el límite del respeto a las decisiones que pueda tomar alguna otra nación.
- POSTCRIPTUM
La irrupción de Kamala Harris en la elección presidencial de Estados Unidos movió las piezas del rompecabezas electoral. Donald Trump avanzaba con gran facilidad a la reelección con un discurso en el que descalificaba a su entonces contendiente, Joe Biden, con la edad y su disminuida capacidad.
Trump se vendía como un hombre fuerte y vital, lo que era evidente con la comparación, pero la estrategia de campaña se desplomó con la llegada de una candidata demócrata vital y que, sorprendentemente, despertó como una llama de esperanza de renovación para los votantes en Estados Unidos.
Había una suerte de decepción entre quienes normalmente votan por el Partido Demócrata ante el evidente declive de Biden; el efecto pendular ha sido un gran ánimo sobre la posibilidad de que ese partido se mantenga en la Casa Blanca. La gran pregunta será determinar si este aliento será suficiente para remontar una elección que, hasta hace unos días, tenían perdida.
