Liderazgo errático
Ya todos saben que la vanidad y el halago son el alimento predilecto del presidente de EU.Tras el fiasco de Alaska, Trump no podía quedarse con las manos vacías. La Casa Blanca rápidamente organizó una nueva escena con Zelenski y un suculento grupo de líderes ...
- Ya todos saben que la vanidad y el halago son el alimento predilecto del presidente de EU.
Tras el fiasco de Alaska, Trump no podía quedarse con las manos vacías. La Casa Blanca rápidamente organizó una nueva escena con Zelenski y un suculento grupo de líderes europeos. Otra vez, no hubo anuncios relevantes ni pactos que trasciendan, pero sí un intento de demostrar el músculo del liderazgo occidental. Según Donald Trump, sus declaraciones son pragmáticas, mientras Europa escucha concesiones al Kremlin (como que no devolverán Crimea y que Ucrania no ingresará a la OTAN).
A pesar de que Donald Trump quiere dar la imagen de negociador en jefe y único capaz de conseguir una paz expedita, su discurso está lleno de ambigüedades y lugares comunes. Sobra mencionar que la contradicción es parte de su narrativa: mientras quita a Crimea de la ecuación, ofrece apoyo total a Kiev.
En tanto, varios líderes europeos (destacando Macron y Starmer) se consuelan con la sensación de haber delimitado las líneas: exigir un alto al fuego y defender la integridad territorial y soberanía de Ucrania. Tienen muy claro que, en caso de existir una concesión territorial, el sistema de seguridad europeo se derrumbaría, así como la alianza histórica con Estados Unidos.
Por su parte, Volodímir Zelenski (fiel a su vestimenta)
reiteró lo obvio: no entregará territorio e insiste en formar parte de la OTAN. El líder ucraniano tiene claro que su futuro depende de los humores de Donald Trump más que de cualquier cumbre, negociación o gestión europea. Por lo anterior, se derritió en elogios para Estados Unidos y su presidente. Llegó la hora en que todos saben que la vanidad y el halago son el alimento predilecto de Trump y lo utilizan a su favor.
- ¿TRAMPAS?
¿La idea de una reunión trilateral (Washington, Moscú y Kiev) es una trampa más o una realidad? Bajo este escenario, Zelenski y los europeos saben que esa reunión puede convertirse en la antesala que permita legitimar el expansionismo ruso. Mientras tanto, el tablero sigue puesto para Vladimir Putin, entre más pasa el tiempo se consolida territorialmente y desgasta las defensas occidentales.
Llevamos una semana, desde la reunión de Alaska, en la que Putin gana legitimidad y preciado tiempo, mientras que Trump ofrece una narrativa que le permite perfilarse como un negociador exitoso y acariciar su ansiado Nobel de la Paz (parte de su obsesión y competencia con Barack Obama).
La tentación de Washington de una paz rápida puede convertir a Kiev en una moneda de cambio y la reconfiguración del orden de seguridad posguerra. Lo evidente es que no existe ni existirá en este conflicto un equilibrio real del poder. Mientras este espectáculo continúa, siguen muriendo miles en el genocidio en Gaza y nadie hace nada.
