¿Le alcanzará el hype?
El lunes pasado arrancó en Chicago la Convención Demócrata en un ambiente esperanzador, después de que hace más de un mes la mayoría de las cabezas más influyentes del partido dieran por perdida la elección del próximo noviembre si continuaba el actual presidente, ...
El lunes pasado arrancó en Chicago la Convención Demócrata en un ambiente esperanzador, después de que hace más de un mes la mayoría de las cabezas más influyentes del partido dieran por perdida la elección del próximo noviembre si continuaba el actual presidente, Joe Biden.
Lo que se ha visto estos dos días de reunión fue una fiesta de ilusiones, con un ánimo renovado y las expectativas a tope, tras los alentadores resultados de las más recientes encuestas, que le dan una ligera ventaja a Kamala Harris frente al excéntrico Donald Trump. Se podría hablar de reacciones tan eufóricas, como las que se veían en la candidatura de Barack Obama, con la diferencia de que Obama sí había presentado una plataforma política clara.
DESPEDIR A UN PATRIOTA
La Convención Demócrata también sirvió como un tributo a un Joe Biden que hace poco más de un mes era repudiado por su clara decrepitud y que —tras bambalinas— se hablaba de cómo llevaría a su partido a su ocaso por la necedad de continuar con una campaña electoral que nació muerta. Hoy se presenta como un héroe que dejó de lado sus expectativas personales por el bien de la nación, vaya, un patriota. Aquello que aman los estadunidenses: figuras que priorizan el bien general sobre el personal.
El discurso del presidente Joe Biden fue enérgico y conmovedor. Emocionó a los espectadores con una revisión de su vida al servicio de la patria, utilizando figuras retóricas que seducen al electorado estadunidense. Si Biden hubiese tenido esa claridad y entusiasmo en el primer debate presidencial, otra sería la historia de la contienda. Afortunadamente, no fue así.
Claramente, la presencia y apoyo del dúo Obama y el expresidente Bill Clinton da una fuerza a la campaña, sólo equiparable a la recibida por Trump tras el atentado que lo elevó a una suerte de superhéroe. Por supuesto, también presentaron su apoyo personajes carentes de cualquier carisma, como la otrora candidata demócrata Hillary Clinton, quien soñó con ser la primera mujer presidenta de Estados Unidos y hoy se consuela con ver a Kamala Harris encarnar su propio sueño.
CRECE LA ESPERANZA
La clave de la Convención Demócrata es el discurso progresista y el énfasis en la libertad frente al prohibicionismo y conservadurismo del Partido Republicano. Las reformas económicas, paliar la inflación y los incentivos fiscales renovarán las esperanzas en el Partido Demócrata; los temas del aborto, la migración, el control de armas y el papel de Estados Unidos en el genocidio en Gaza serán asuntos espinosos de los que Harris tendrá que salir bien librada.
Sin duda, una de las mayores diferencias entre el discurso disruptivo de Trump, donde invoca a los enemigos imaginarios de Estados Unidos, Biden y Harris pusieron sobre la mesa a los millonarios estadunidenses, a quienes señalaron por sólo pagar el 8% de sus ingresos en impuestos, prometiendo subir ese porcentaje a 25 por ciento. Es claro que la candidatura demócrata busca el apoyo de la clase media a partir de temas espinosos, los que Trump simplemente ignora.
Será indispensable que la fórmula Harris-Walz se convierta en la de un par de rockstars y se desmarquen de la idea que promueve Trump en el imaginario colectivo de que son comunistas y excesivamente liberales; sombra que, sin razón alguna, aún aterroriza a los estadunidenses y que mermó la campaña de Bernie Sanders, uno de los más brillantes pensadores y políticos de los demócratas.
Quedan sólo 76 días para una de las elecciones más importantes y reñidas de la historia moderna de Estados Unidos. ¿La euforia vista en la Convención Demócrata le alcanzará a Kamala Harris para vencer a Donald Trump y su maquinaria de odio y fobias? Considero que sí.
POST SCRiPTUM
¿Aquella poderosa nación poblada por el ejército de swifties podrá ser la fuerza que catapulte al Salón Oval a Kamala Harris? Entre hoy y mañana lo sabremos.
