La posverdad electoral

La inmediatez y las cajas de eco o cajas de resonancia mediática terminaron con “la verdad” en menos de un clic. Resulta casi imposible distinguir entre un hecho objetivo y una posverdad: una versión retorcida y espuria de la realidad. Dependiendo de las fuentes que ...

La inmediatez y las cajas de eco (o cajas de resonancia mediática) terminaron con “la verdad” en menos de un clic. Resulta casi imposible distinguir entre un hecho objetivo y una posverdad: una versión retorcida y espuria de la realidad. Dependiendo de las fuentes que se consulten, la verdad se presenta en múltiples formas, como figuras en un caleidoscopio, y nuestras propias creencias o afinidades terminan seleccionando aquella que más se ajusta a nuestros deseos o ideas preconcebidas.

Las elecciones en Estados Unidos establecen cada vez más nuevos límites en la fabricación de mentiras: depende de a quién siga en las redes sociales o en los medios convencionales será como construirá su visión de los hechos. En la elección entre Kamala Harris y Donald Trump, hace mucho tiempo la verdad dejó de ser importante, si es que acaso en algún momento lo fue. Si bien es cierto que tanto demócratas como republicanos reconocen que están prácticamente empatados en las encuestas, los dos tienen una gran cantidad de teorías para justificar por qué triunfaría su candidato el próximo 5 de noviembre.

A pesar de la supuesta confianza de cada bando, la propensión a crear teorías de la conspiración genera radicalismos que deshumanizan y potencian las tensiones. Esta escalada de falsedades nos deja atrapados en una espiral de desinformación y ataques incontrolables.

Es fácil anticipar que, independientemente del resultado de la elección, la radicalización entre las partes será un cáncer que se expandirá. Sin precisar porcentajes, la mitad de los votantes en aquel país perderán y, con excesiva facilidad, creerán que fueron robados; peor aún si el candidato perdedor tuvo mayores votos individuales, pero no votos electorales que, al final del día, son los que determinan la victoria en Estados Unidos.

Con un caldo de cultivo que se cocina en la hoguera de la posverdad, Estados Unidos enfrentará nuevamente una escalada de radicalización y violencia sin importar quién resulte ganador de las elecciones.

  • DESAFÍO A LA HUMANIDAD

En el contexto de las próximas elecciones en Estados Unidos, Israel dio otro duro y significativo golpe a la diplomacia y al multilateralismo, una muestra más de su desprecio al derecho internacional. La reciente aprobación de dos leyes que prohíben la actividad de la UNRWA —agencia de Naciones Unidas que otorga servicios sociales, sanitarios y de ayuda humanitaria a más cinco millones de palestinos desplazados que viven en la Franja de Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano y Siria— en Israel y limitar sus operaciones en Cisjordania y Gaza marca el claro distanciamiento de Israel de los compromisos internacionales.

La señal es inequívoca: la soberanía y prerrogativas de Israel por encima de la cooperación y los tratados internacionales. Nuevamente, Israel desafía las normas internacionales si éstas no coinciden con su política interior. Estas acciones sientan un precedente preocupante para que otras naciones, alentadas por este ejemplo, opten por confrontar a las instituciones internacionales y ejerzan una política de aislamiento.

Esta resolución unilateral de Israel es una muestra más de la creciente indiferencia que tienen algunas naciones frente a las resoluciones de la ONU y sus compromisos internacionales en un entorno global cada vez más polarizado.

La razón de Israel para impedir la labor de UNRWA es que miembros de la Organización de las Naciones Unidas supuestamente apoyaron a Hamás en el ataque del 7 de octubre de 2023 (situación que no fue confirmada con pruebas). Este hecho no sólo advierte una flagrante violación al derecho internacional, sino el recrudecimiento de las paupérrimas condiciones en las que sobrevive la población palestina que sufre los embates de un genocidio o una limpieza étnica.

El resultado de los comicios en EU será crucial en este conflicto. Como sabemos, Donald Trump fortalecería el apoyo hacia Israel y su rechazo al multilateralismo, privilegiando la soberanía nacional y las relaciones bilaterales. En contraste, una victoria de Kamala Harris podría implicar un enfoque más cooperativo con la diplomacia, organismos internacionales y las alianzas estratégicas entre naciones. Sin embargo, en ambos casos, el respaldo a Israel será irrestricto.

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