¿La Barbie deportista?

El arranque del Mundial Femenil de Futbol devuelve a la conversación la desigualdad de la que son objeto las mujeres deportistas frente a sus pares masculinos. Así como en la ciencia y las matemáticas, en los deportes, la brecha de género aún es muy amplia. Bastaría ...

El arranque del Mundial Femenil de Futbol devuelve a la conversación la desigualdad de la que son objeto las mujeres deportistas frente a sus pares masculinos. Así como en la ciencia y las matemáticas, en los deportes, la brecha de género aún es muy amplia.

Bastaría con analizar las oportunidades, becas, apoyos y patrocinios que reciben los hombres frente a las deportistas mujeres. Las cifras pueden darnos (como siempre) una visión muy clara del abismo en el mundo de los deportes. Por ejemplo, sólo hay una mujer en la lista de los 100 deportistas mejor pagados del mundo y es Serena Williams; los otros 99, hombres. Ésta es la primera Copa Mundial de Futbol femenil en la que se les pagará un salario a todas las jugadoras, históricamente, cientos de estas jugadoras no percibían ninguna remuneración y tenían que utilizar recursos propios para ir al campeonato.

Ni hablar de estímulos, salarios y premios porque la situación se torna vergonzosa. Tras las demandas de las jugadoras, la FIFA incrementó el monto de los premios para la Copa de Futbol Femenil casi al triple de lo que se pagó en 2019. Aun con este aumento, en el Mundial de Futbol de Qatar los ganadores (Argentina) recibieron un premio de 42 millones de dólares (mdd); en esta Copa Femenil las ganadoras recibirán 10.5 mdd menos, justo una cuarta parte de lo que recibieron los hombres. De acuerdo con el presidente de la FIFA, en el Mundial de 2026 y la Copa del Mundo de 2027 se buscará igualar los montos de los premios. Aún no se entiende la exótica razón por la que no lo implementaron desde ahora.

Los deportes, como muchas otras actividades, están plagados de estereotipos que otorgan atributos a los hombres, como los grandes y poderosos deportistas que se debaten en las contiendas, mientras que las mujeres son percibidas como aficionadas. De acuerdo con Naciones Unidas, las niñas, a los 14 años, abandonan los deportes a un ritmo dos veces superior que los niños por menor apoyo financiero, menor oportunidades y menos reconocimiento.

Lo mismo sucede con la cantidad de aficionados en México, que se refleja en los ingresos de las taquillas, mientras que con las mujeres van entre cinco y diez mil aficionados a verlas a los estadios de futbol, los hombres venden entre 15 y 20 mil entradas por juego. Mismo fenómeno que se replica en el basquetbol o en el beisbol.

Hasta en el periodismo deportivo son evidentes los estereotipos: sólo 21% de los redactores de los principales medios de comunicación deportivos son mujeres y en países como el nuestro un gran porcentaje de las comentaristas deportivas en televisión son percibidas como una suerte de edecanes (así como las mujeres que dan el estado del tiempo).

La ONU asegura que, de continuar con las prácticas actuales en el deporte, para cerrar esta brecha necesitaríamos 108 años. Una brecha que ni nosotras ni nuestras hijas verán cerrada si no combatimos los estereotipos de género, se crean espacios inclusivos y seguros para las mujeres y se les dota con apoyos e incentivos. Aún es muy largo el camino al cambio.

 

POST SCRiPTUM

Qué paz y esperanza se siente al ver que la ultraderecha, representada por Vox, no avanzó en España.

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