Europa, atrincherada

En el marco del segundo aniversario del conflicto bélico entre Ucrania y Rusia, y en un mundo en el que cada vez tienen menos sentido organizaciones como la OTAN Organización del Tratado del Atlántico Norte, Suecia se adhiere como el Estado número 32, miembro de esta ...

En el marco del segundo aniversario del conflicto bélico entre Ucrania y Rusia, y en un mundo en el que cada vez tienen menos sentido organizaciones como la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), Suecia se adhiere como el Estado número 32, miembro de esta alianza. Esta organización surge en 1949 con 12 Estados miembros y, tras la caída de la Unión Soviética, comienza su expansión a Europa del este.

Hay que recordar que parte de la ofensiva rusa contra Ucrania estuvo motivada por el crecimiento en la zona de influencia de la alianza en Europa del Este. Resulta irónico que, por décadas, Suecia y Finlandia trabajaban de la mano con la OTAN, pero preferían no ser Estados miembros por temas de soberanía, y la invasión rusa a Ucrania motivó a que ambas naciones solicitaran su adhesión a la OTAN.

Cabe mencionar que, previo a la invasión rusa a Ucrania, cada vez eran más fuertes los ecos al interior de Europa que clamaban por una desintegración de la OTAN, al considerar que era un organismo “descerebrado”, como acusaba el presidente Emmanuel Macron, y un brazo militar de Estados Unidos en una Europa que no requería esa membresía de protección internacional. Por supuesto, el apoyo irrestricto a Ucrania jugó una suerte de renovación y legitimación tan necesaria para la supervivencia de la organización.

Lo que también es una realidad es que, a pesar de los esfuerzos de la OTAN, el patrocinio de Estados Unidos y la crítica internacional, Rusia sigue ganando en el campo de batalla, y la opinión pública europea y estadunidense cuestiona el apoyo a Ucrania, considerando que esos fondos deberían invertirse en temas de política interna, como controlar la inflación.

En caso de que Donald Trump se convierta en presidente de Estados Unidos, en noviembre próximo, el apoyo de Estados Unidos a la OTAN corre riesgo, recordando que el magnate considera a la organización un lastre para su nación (tal cual califica a todas las organizaciones internacionales).

Las afirmaciones de Trump no están muy lejos de la realidad, desde el inicio del conflicto en Ucrania, el gasto militar de los países miembros se ha incrementado en 100 mil millones de dólares.

La bandera actual de la OTAN es la rusofobia, comparada con una amenaza para la integridad de Europa, casi al nivel de la Alemania Nazi. Las relaciones internacionales se reconfiguran desde el inicio de la guerra en Ucrania, pero también por el conflicto entre China y Taiwán, del cual la OTAN no dudará en ser parte al lado de Estados Unidos.

Sin duda, la integración de Suecia a la OTAN es un intento de robustecer todos los frentes europeos y sellar la zona, como una amenaza a Rusia, con un poderío militar aún mayor que toda Europa junta.

La OTAN es hoy una organización promotora y protectora de los intereses europeos, estadunidenses y de otras latitudes, donde se legitima el uso de la fuerza sólo si sus intereses son afectados, como en el caso de Yemen o el conflicto entre el régimen de Israel y Hamás.

Lo que queda claro, tras dos años de este conflicto, es que Europa asume y acepta su subordinación y dependencia a Estados Unidos en nombre de la seguridad nacional y los estadunidenses continuarán obsesionados con Rusia.

POST SCRIPTUM

Vaya desfile de excéntricas personalidades en el CPAC (Conferencia Política de Acción Conservadora) en Washington: Donald Trump, Nayib Bukele, Javier Milei, Santiago Abascal, Eduardo Bolsonaro. ¡El populismo de derecha viene con todo!

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