Entre caimanes y trampas fiscales

El Senado de Estados Unidos le entregó un triunfo político a Trump de 3.3 billones de dólares y traicionó a, por lo menos, once millones de ciudadanos que perderán su seguro de salud en la próxima década. Así es como Estados Unidos “vuelve a ser grande otra ...

El Senado de Estados Unidos le entregó un triunfo político a Trump de 3.3 billones de dólares y traicionó a, por lo menos, once millones de ciudadanos que perderán su seguro de salud en la próxima década. Así es como Estados Unidos “vuelve a ser grande otra vez”, abandonando a los más vulnerables.

El voto de desempate para aprobar la reforma fiscal se dio gracias al vicepresidente J.D. Vance y refleja la división al interior del país: tres de cada diez estadunidenses apoyan la reforma, la mitad la detesta y, el resto, la ve con desconfianza o no la entiende.

La reforma ofrece caramelos tributarios para distraer la atención —propinas sin gravamen, deducciones para horas extra, prebendas a los padres— con la misma mano que recorta Medicaid, cupones de alimentos y subsidios a las energías limpias. Para 2034, avisa la Oficina de Presupuesto del Congreso, 11.8 millones de personas quedarían sin seguro médico y el déficit treparía otros 3.3 billones. Textualmente, Donald Trump está premiando a su base votante y pasando la factura a las próximas generaciones.

Por supuesto, la reforma incluye 350 millones de dólares para reforzar muros y redadas. Incluye un impuesto de 1% a las remesas a manera de peaje de los migrantes para financiar la maquinaria que podría expulsarlo.

Un Elon Musk furioso reaccionó a la supresión del crédito a los autos eléctricos que amenaza a su imperio de Tesla y aseguró que podría financiar las campañas de legisladores que se opongan al plan fiscal y hasta insinuó fundar un partido político. En tanto, Trump amagó con cortar subsidios a SpaceX. De nueva cuenta, la utilización selectiva del Estado para disciplinar a los adversarios, rasgo clásico de los populistas de manual.

Hay que recordar que los recortes ecológicos debilitan el liderazgo de Washington y dejan vía libre para el petróleo saudí. No sólo se aprobó un presupuesto, también es el manifiesto de a quién proteger y a quién eliminar.

EN TIERRA ROBADA NADIE ES ILEGAL

El mismo día, casualmente, Donald Trump inauguró en Florida el centro de detención Alligator Alcatraz; seguramente con la asesoría de Nayib Bukele. Unas instalaciones que podrán albergar a más de cinco mil migrantes detenidos en las redadas.

Para sorpresa de nadie, Donald Trump “bromeó” con relación a esto y aseguró: “(los migrantes) correrán en zigzag para que no los alcancé el caimán; su posibilidad mejora un uno por ciento”. El penal, por supuesto, viola la Convención de Ramsar, los estudios de impacto ambiental y las reglas básicas sobre privación de la libertad. El derecho internacional asegura que no debe detenerse a quien busca asilo. Pero, ¿a quién le importa eso frente al emperador?

Una vergüenza en lo que está convirtiendo Donald Trump a su país. A mi país. Este individuo es incapaz de gobernar sin humillar a los vulnerables. Cuando el poder necesita caimanes e incentivos fiscales, el déficit no es financiero, es moral.

POST SCRIPTUM

Para aquellos fanáticos de frases vacías como: “Échale ganas”, “tú puedes”, “el que es pobre, es pobre porque quiere”, entre otras, le haría bien revisar el reporte Movilidad social en México: la persistencia de la desigualdad de oportunidades, para comprender que el “origen sigue siendo destino” y que la pobreza se transmite generacionalmente en este país. De acuerdo con el informe, 73 de cada 100 personas que nacen en condiciones de pobreza no superan esa condición.

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