El arte de dominar la narrativa

El presidente de Estados Unidos envía mensajes claros contra cualquiera que se oponga a él. Donald Trump tiene muchos atributos que le han valido la posición en la que se encuentra, entre ellos, fórmulas perfectas para desviar la atención, por ejemplo, del hambre y el ...

El presidente de Estados Unidos envía mensajes claros contra cualquiera que se oponga a él.

Donald Trump tiene muchos atributos que le han valido la posición en la que se encuentra, entre ellos, fórmulas perfectas para desviar la atención, por ejemplo, del hambre y el genocidio en Gaza. Satura la agenda mediática con espectáculos de medidas domésticas y movimientos internacionales que le otorgan el reflector.

Esta semana y a la usanza de los autoritarios decidió militarizar Washington DC para combatir “el crimen” y “erradicar la indigencia”. Utilizó sus “otros datos” para demostrar que la capital estadunidense es casi una selva; una ciudad que goza de los niveles más bajos de violencia en tres décadas.

El mensaje es claro y va dirigido a cualquier ciudad gobernada por demócratas como Los Ángeles, Chicago y las que se sumen: quien esté en contra del emperador pagará el precio. Ironía que es el mismo individuo que indultó a los responsables del asalto al Capitolio.

El script siempre es el mismo: prende la mecha, alimenta las llamas y vende la solución al problema que él mismo provocó.

  • EL DESGASTE INTERNO

Mientras Donald Trump sigue fantaseando con el Premio Nobel, las encuestas lo golpean. Gallup registra 62% de desaprobación en política migratoria; CNN, en 58%; CBS, 56 por ciento. Entre latinos, el rechazo es mayor. Entre la población joven el desgaste es escandaloso: de 55% de aprobación en febrero a 28% el mes pasado. Lo más alentador es que, dentro de los republicanos, 16% reconoce que Trump no está cumpliendo con lo prometido.

  • EROSIONAR A LOS ALIADOS

Esta semana, la teatralidad está enfocada en el encuentro en Alaska con Vladimir Putin. Para sorpresa de nadie, este encuentro no tendrá ningún resultado y sólo funcionará para volver a posicionar a Trump en el centro de todo. Los propios republicanos temen (y con justa razón) que, con base en halagos a Trump, Putin logre ganar más tiempo y concesiones disfrazadas de acuerdos.

Como sabemos, Trump ha alternado entre culpar a Ucrania de la invasión y regañar a Rusia sin una posición ni entendimiento claro de su estrategia; lo único que le interesa es aparecer en la foto de la posteridad y, en consecuencia, legitimar la expansión rusa.

Estados Unidos sigue perdiendo aliados y China está lista para atraer a esos socios molestos por la deslealtad estadunidense. Por supuesto, es algo que un narcisista no podría comprender.

  • LO QUE SÍ IMPORTA

Mientras el mundo se entretiene en el reality geopolítico estelarizado por Trump, un pueblo entero sigue muriendo de inanición. Gaza no es un “tema colateral” que deba ocultarse bajo discursos de seguridad interna o encuentros con Putin: es un crimen contra la humanidad con la pasividad cómplice de quienes prefieren hablar de aranceles que de niños muriendo de hambre. Y sí, también es nuestra culpa y de todos los que miran a otro lado o evitan decir que los palestinos son víctimas de un genocidio.

  • POST SCRIPTUM

¿Pueden imaginarse las carcajadas de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, en su despacho en Miraflores, al enterarse de que Alito Moreno lo demandó frente a la Fiscalía General de la República? Seguro exigió reforzar su seguridad ante el temible momento en que le entreguen un citatorio del implacable líder del PRI. ¡Dios mío!

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